lunes, 12 de septiembre de 2011

PENTECOSTAL (I)







Cerca de las nueve y treinta de la noche del viernes 9 de septiembre camino por la calle Saldo en dirección a Infanta, en la capital.  Un  agente de tránsito, motorizado, utilizando la luminaria roja de intermitencia está desviando los vehículos que  a esta hora aprovechan esta vía. Imaginé un accidente que estaría obstruyendo el paso.
La arteria oscura, inusualmente desolada y los vecinos en las aceras dando muestras de que algo fuera de lugar sucedía. Contrario a mi dirección un joven negro en camiseta, bermuda y chancleta le comenta a un grupo de mujeres y hombres cerca de la panadería “eso p’a allá bajo está en candela”. Mis pasos fueron más apresurados y cuando desemboqué en el ensanchamiento de la vía, me percaté que algo diferente estaba sucediendo en la intersección de las calles Infanta y Manglar.
Cientos de personas en la calle observando. La policía cerrando la vía con sus agentes, desde la cafetería hasta el portal del banco metropolitano. En profundidad tres carros patrulleros obstaculizan el paso a cualquier vehículo. Igual medida se aplica cerca de la funeraria La Nacional.  Hay un perímetro de tres cuadras acordonadas por los agentes del orden.  Los vecinos del edificio colindante con el agromercado, como siempre, sentados en el muro del portal.
Por mucho que observo no logro determinar cual es el motivo y pregunto a un hombre que está ubicado en la esquina de la acera del Bin Bom. Dicen que el pastor de la iglesia de Infanta y Santa Marta está dentro de la iglesia encerrado con un grupo de feligreses…
A las dos de la tarde había pasado frente a la iglesia pentecostal y una amiga a las cuatro y  la cotidianidad del lugar reinaba. Tres horas después el escenario era otro. Cientos de espectadores se mantuvieron hasta cerca de las dos de la madrugada, algunos poco quedaron como fieles vigilantes para conocer el desenlace…. Mientras la iglesia continuaba cerrada, iluminada tanto en su interior como exterior, hasta que cerca de las tres de la mañana las luces que se observaban a través de las ventanas fueron desapareciendo, todo hace indicar que los creyentes que allí se concentran están durmiendo.

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