jueves, 20 de octubre de 2011

ASI ES EL IMPERIO

Foto: Bill Hackwell

Muammar Gadafi murió en Sirte, su ciudad natal en Libia. Tres imágenes captadas de un video de Aljazeera recorren el mundo. Unos hablan de que cayó de dos disparos en la cabeza cuando se produjo un combate contra la caravana en que se movía y hay quien explica a las televisoras que fue capturado vivo, entregado y después le dispararon con una pistola 9 milímetros en el lado derecho del abdomen. También se dice que un avión no tripulado atacó la caravana, resultó herido en las piernas y al ser trasladado en ambulancia murió. La OTAN tiene su versión y el Consejo de Transición tiene la suya.  Primero fueron las fotos del ajusticiamiento de Sadam Hussein, pero las que mostraron de Osama Bin Laden fueron manipuladas burdamente, nunca ha circulado una foto que demuestre que fue capturado en Abbotabad en Pakistán. Por lo menos hoy dejaron descansar a las Damas de Blanco y Laura Pollán.  Así es la gran prensa y el Imperio.
Los indignados del movimiento Ocupemos Wall Street en EEUU, quienes protestan pacíficamente,  son reprimidos con violencia, mientras por las calles de Miami, en el estado de la Florida camina impunemente el terrorista más cruel de América Latina: Luís Posada Carriles.
Angélica Mora escribió en el Diario de las Américas que detrás del movimiento de los Indignados de todo el mundo está Cuba y la Congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes,  por su parte dice que la presencia de las niñas y niños de la Colmenita en tierra norteamericana  "socava las prioridades estadounidenses de política exterior y los intereses de seguridad nacional".
No olvidemos que esta maestra, mal nacida en Cuba, es la misma que en su momento envolvió al niño Elián González con la bandera norteamericana e hizo todo lo que estaba a su alcance para arrebatárselo a su verdadero padre. Es muy conocida su historia vinculada a la mafia cubanoamericana de Miami y en especial, ser presidenta de honor del comité de apoyo al mismísimo terrorista Luís Posada Carriles, uno de los autores confesos del sabotaje al avión de Cubana, en Barbados, donde perdieron la vida 73 personas.
Alejandro Ríos en el Nuevo Herald refiriéndose a la tropa infantil de Tim Cremata  escribió: “Como norma de este operativo cada día se envía un despacho de las “abejitas” al estado mayor de La Habana como si estuvieran en un frente de batalla. Los niños disfrutan de las delicias del “imperio”, sus museos, buena comida e historia, sostienen encuentros con congresistas afines al castrismo, visitan e interactúan con estudiantes en escuelas y conversan con personas que protestan frente a la Casa Blanca. Luego escenifican para la prensa cubana las llamadas telefónicas a los espías sueltos y detenidos en poses patéticas. Estas desventuras que harían una buena causa de abuso infantil en cualquier corte de Estados Unidos” (…)
Así que nuestros niños que llevan un mensaje de amor y paz a sus homólogos de la tierra de Martin Luter Kim amenazan la seguridad del poderoso Imperio y sus presentaciones teatrales en escuelas norteamericanas pueden ser una buena causa de abuso infantil.
¿Por qué Ros-Lehtinen, Angélica Mora y Alejandro Ríos no escriben y comentan sobre que cada cinco horas muere un niño en Estados Unidos debido a malos tratos o negligencia y los datos gubernamentales sobre malos tratos infantiles reconocían 1 700 muertos en el 2009, no obstante, un informe del Congreso que indica que el número real alcanza los 2 500?
Independientemente de estas aberraciones mentales, las 22 niñas y niños de la Colmenita, bajo la dirección de Cremata, quien sufriera muy de cerca las secuelas del terrorismo de Posada Carriles, siguen intercambiando su arte con los niños del país de Lincom, llevando su mensaje de amor.

miércoles, 19 de octubre de 2011

BACALLAO ENTRE NOSOTROS

Radio Reloj reportando… Radio Reloj reportando…. En estos momentos se rinde homenaje en nuestra emisora a Juan Bacallao Padrón quien hace 26 años cayera en combate en tierras angolanas… Las manecillas del reloj de pared en la cabina marca la 1 p.m. del 19 de octubre de 2011.
No temáis una muerte gloriosa… Las estrofas de nuestro Himno Nacional retumban en todos los rincones de la redacción. La nueva generación de periodistas conoció un poco más de la heroicidad del colega, que con espejuelos de armadura de pasta y cuadrados, está presente entre ellos por una foto montada en un cuadro.
Cuando paneo con mi vista los rostros juveniles, no dejo de pensar en lo orgulloso que se sentiría Bacallao, Fribul, Comesaña, Rolando, entre otros, de estar entre ellos.
Allí se habló de la sensibilidad y humanismo de Juan, de su profesionalidad, entereza y su afán incansable por reportar el quehacer de los bisoños soldados cubanos en tierras que vieron nacer a hombres de la talla de Agostino Neto y su heroicidad al caer combatiendo contra las guerrillas de la UNITA.
Dejó su reportaje inconcluso, pero con su ejemplo y su sangre escribió en las páginas de la historia un capitulo que nos incita a continuar su ejemplo.

martes, 18 de octubre de 2011

REPORTAJE INCONCLUSO...

El 7 de diciembre de 1989 fue memorable y muy cargado de emociones. Concluía la Operación Tributo y el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, junto al Presidente de la República Popular de Angola, José Eduardo Dos Santos; con sendos discursos en la explanada de El Cacahual, lugar donde reposan los restos del Lugar Teniente General Antonio Maceo y Grajales, y su ayudante Panchito Gómez Toro ponían fin a la histórica participación de nuestro pueblo en la guerra por la liberación del hermano país africano.
Los restos de los combatientes caídos en la contienda ya estaban  en Cuba. Por todo el archipiélago, desde el Cabo de San Antonio hasta Maisí, se les rendía honores. El ajetreo de la cobertura periodística nos apremiaba. Y más aún cuando teníamos la misión de amanecer en el aeropuerto para partir hacia  Guantánamo, lugar donde un marine yanqui había disparado contra la posta de unas de las torres que custodian permanentemente el perímetro fronterizo de la Base Naval de Guantánamo. Provocación una vez más.
Tenía el compromiso moral, ese propio día siete, de hacer acto de presencia en la sede del Ministerio de la Industria Básica, en la avenida Salvador Allende, Carlos III, lugar donde estaban los restos mortales de mi compañero de gremio y trinchera, Juan Candelario Bacallao Padrón.
Allí frente al osario que contenía sus restos y encima su foto, en silencio sepulcral, en breve segundos corrió por mi mente cuando el 20 de octubre de 1985, estuve junto a la tumba que lo acogió en la tierra angolana, en el cementerio ubicado en la Misión Militar Cubana.
Mucha era la carga emocional e igual los recuerdos. Por ambos salió una crónica intitulada  “Pluma y fusil, fundidos en la victoria”. En la mañana del ocho de diciembre de 1989, cuando el sol nos sorprendía en las áridas tierras que rodean a la Base Naval de Guantánamo, en las páginas del periódico BASTION, llegaba a sus lectores, la historia de este destacado periodista de la radio cubana.
Más de una ocasión habló con su directora de entonces en la emisora de Radio Reloj, Lazara Rodríguez Alemán, ya fallecida,  para que le gestionara su participación en la misión internacionalista en la República Popular de Angola. En otras tantas se presentó en el Comité Militar y según sus palabras, lo habían vetado por usar espejuelos graduados.
En julio de 1984 un grupo de periodistas de diferentes medios fue seleccionado para el II Curso de Corresponsales de Guerra en la Academia de las FAR, General Máximo Gómez. La jefatura recayó en el primer teniente de la reserva Juan Bacallao. Clases de arte operativo, táctica, tiro, caminatas, psicología, mapas desplegados e interpretación de los símbolos en rojo y azul. El 28 de agosto de 1985, un grupo arribaba a Luanda y del aeropuerto directo al campamento de Viana, lugar donde se avituallaban a los combatientes recién llegados. Atrás la teoría. Uniforme de camuflaje y una foto en grupo como recuerdo.
La Agrupación de Tropas del Sur (ATS), en Huambo, en el altiplano central del basto territorio de Angola fue su destino. Bacallao comenzaba a cumplir con uno de los anhelos más preciados, escribir de la heroicidad de nuestros compatriotas que saldaban su deuda con la Humanidad.
Recuerdo un día que nos cruzamos en el aeropuerto militar de Luanda. Abundaban los AN-12 y AN-26. Los helicópteros levantaban vuelo constantemente hacia el teatro de operaciones. De la barriga de un veintiséis, sale una figura delgada, quijotesca, con mochila y fusil al hombro. Su uniforme guardaba la huella de la tierra de Jamba. Roja como el tomate maduro. Iba de paso para continuar hacia Huambo. Varios días estuvo junto a Alberto Gutiérrez Walón, Roberto Campos y con quien redacta. Múltiples fueron las anécdotas y los planes futuros. Quería escribir de los caravaneros.



Fue la última vez que lo vi con vida. En octubre de 1985 se preparaba un abastecimiento a las tropas ubicadas en la zona de Menongue, la tierra del fin del mundo, según la calificó hace muchos años una de las Reinas de Inglaterra cuando por allí hizo un safari de cacería.
La orden de partida llegó en la madrugada y el destacamento de Protección de Columna “Ernesto Che Guevara”, sin apenas salir el sol, comenzó el movimiento de la gran columna de carros de carga y de combate. Bacallao no se perdonaría jamás, no tener un puesto en esa misión. Cuando conoció de la misma, convenció a un oficial de la sección política de la ATS para que lo llevara al encuentro. Aún eran pocos los kilómetros recorridos. Quería escribir de los caravaneros y esa era la oportunidad.
La incertidumbre por el encuentro de las minas antitanques y las antipersonales direccionales M18A1 Claymore. La permanente vigilancia ante el posible ataque enemigo, el tránsito por los pasos obligados. El ronronear de los vehículos, el  olor a combustible recalentado eran la constante diariamente. Viajaba en la cabina de un camión Scania que transportaba una pipa de combustible. Atrás había quedado el entronque de la carretera de Cuito Vié. Se trataba de aprovechar al máximo el día para avanzar en el trayecto, si no había obstáculos y al caer la tarde, se detenía el movimiento. Aumentaba la vigilancia nocturna con exploración con el fuego y el frío arreciaba, en ocasiones los trajes caza cobras eran poco para soportar las bajas temperaturas. Ya la caravana de la Che Guevara está a 60 kilómetros de Menongue, capital de la provincia Cuando Cubango. La UNITA de Jonas Savimbi, había estudiado el terreno y tenía el propósito de evitar el abastecimiento a las tropas cubanas y a su vez tratar de reabastecerse de alimentos, armas y municiones.
Es 19 de octubre del propio año. La noche anterior los fantoches enemigos habían hecho los pozos de tiradores, bien pegados a la carretera para cuando atacaran, buscar el factor sorpresa y evitar que la aviación de apoyo pudiera utilizar sus potencialidades, por lo cerca que estaban a nuestras tropas. Hay emboscada. La bengala lanzada por el personal del pelotón de exploración no deja lugar a dudas. El combate se recrudece. La caravana para su movimiento. Los más experimentados saben que hay que ocupar un lugar debajo de los vehículos y defender las posiciones. Bacallao quiere salir raudo y veloz, pero la correa de su fusil plegable AK49 se traba con la manigueta de la puerta del vehículo. Fracciones de segundo bastaron para que un franco tirador enemigo hiciera blanco. El proyectil penetró por la axila izquierda. Sus pies pisaron  la tierra, pero ya sentía el dolor del impacto. Ocupa una posición detrás del neumático delantero derecho. El enemigo está casi al alcance de la mano. Bacallao le dice al chofer, su compañero de viaje: “me dieron”. Con su propia sangre Juan escribiría el reportaje de los caravaneros. El dedo no dejó de oprimir el disparador y casi desfallecido, las últimas balas dejaron su huella a pocos centímetros de su posición. Sus grados de primer teniente quedaron ensangrentados. Horas después,  una doctora del puesto médico de Menongue,  los puso en las manos de quien cuenta la historia. El reportaje quedó inconcluso. Perdimos a Bacallao combatiendo como un héroe. Un periodista que con su sangre escribió parte de esa historia del pueblo cubano. Nos dejó su ejemplo como persona, como compañero, como profesional y allí, en la redacción donde tantas coberturas salieron de su pluma, sus grados ensangrentados están muy celosamente guardados, con su foto y su historia, para que las nuevas generaciones de periodistas conozcan a este hijo de una familia humilde oriunda del pueblo de Caraballo. Gracias Bacallao por permitirnos conocerte.

martes, 11 de octubre de 2011

AZUCAREROS

El Ministerio del Azúcar se convierte en una unión empresarial. De la calidad del preciado grano, las producciones de la próxima zafra, la puesta en óptimas condiciones del ingenio y sus maquinarias, se habla por estos días.
Detrás de éstos objetivos está el hombre. El azucarero, mujer u hombre que ha encaminado su vida en el quehacer de la caña, el guarapo y el azúcar. De la mano de uno de ellos, visitaba cuando chico el batey del central Rosario convertido, después del triunfo de la Revolución, en el CAI  Rubén Martínez Villena y no dejaba de impresionarme con la alta chimenea que desprendía una columna de humo negro en la dirección del viento, el paso de las grandes máquinas de hierro y vapor, así como el pito característico del ingenio, muy similar al de un  barco al salir del puerto, anunciando el cambio de turno.
Por un lado el hollín, por otro el olor penetrante a melado y guarapo caliente, el ir y venir de la locomotoras arrastrando hacia la boca del ingenio las casillas cargadas de caña y los camiones, rebosados de la dulce gramínea, que no dan abasto para saciar lo que es capaz de transportar la estera hacia el interior de la fábrica de azúcar.
De esos hombres que años tras años sudaban, a la par del costo de un grano de azúcar, es que quiero referirme. Machín, quien me introdujo en este apasionante mundo, hasta convertirme en soldador de una brigada de reparación y mantenimiento, primero en un taller de locomotoras y después en la casa de maquinarias. Sus manos rudas por manipular el canto en las pequeñas montañas verde y blancas, empuñan un pico o una pala, acompañando con una mandarria para reparar los tramos de la línea férrea por donde pasa la columna que forman la locomotora y los más de diez vagones sobre cargados de caña hacia el ingenio.
Peñate, un cirujano del metal que día a día dejaba su huella con los electrodos en las reparaciones de las grandes moles de hierro que desde finales del siglo XIX y principio del XX  corrían por los rieles transportando la materia base. Pargas, quien con una sonrisa perenne, no se si para lucir sus dientes enchapados en oro o por plena satisfacción, maestro de paileros, siempre con su boina negra como atributo a sus orígenes gallegos. De sus descendientes, el hijo menor fue maquinista de patio y el primer nieto ingeniero mecánico, segundo jefe de maquinaria, la nieta secretaria del administrador. Antonio el gallego, quien por su corpulencia impresionaba hasta cuando ya pasaba los sesenta y siendo ayudante de pailería levantaba con una sola mano una mandarria de 25 libras para doblegar el metal y en plena zafra, por el olfato de su experiencia como puntista en la casa de caldera, preciso a la hora de soltar la templa hacia las centrífugas. Otto el alemán, todo un misterio porque decían que había llegado a Cuba huyendo de los aires guerreros de su Europa natal, pero un ingeniero que sentado en el portal de su casa en el batey, de solo escuchar los sonidos característicos del central en molienda, conocía si había algo “raro” en el ambiente. Muchos son los nombres que acuden a mi mente, pero con solo dos palabras para cada uno sería interminable estas líneas.
Cada vez que voy al terruño, al encuentro de familiares y amigos, es difícil dejar de pasar por el batey del central. Allí está la torre de la chimenea, como monumento a los miles de trabajadores que por generaciones dejaron su sudor por lograr una azúcar de calidad, ya no expande humo negro, ya no existe la casa del ingenio, nunca más el hollín y el olor a cachaza y guarapo, ni el pito agudo anunciando el inicio o el fin de la zafra,  ya nos privamos de deleitarnos con las raspaduras de azúcar desprendidas de las paredes de los conductos de la centrífugas. El batey tampoco es el mismo, le falta el ritmo al compás de la caña. Algunos continúan laborando en el azúcar en el Boris Luís y los más,  han buscado un nuevo sentido a sus vidas. Murió el central y con él, el compromiso familiar de la continuidad histórica aferrada ha tan afamado sector. Ahora el nieto de Pargas, se desempeña como ingeniero mecánico en el Campismo Popular y lo vivido por años desde sus ancestros en el ingenio es historia para contar a los hijos y los nietos.

viernes, 7 de octubre de 2011

EL FOTOGRAFO COMANDANTE

El Che simboliza los más altos valores humanos... es uno de los hombres más nobles, más extraordinarios y más desinteresados que he conocido, lo cual no tendría importancia si uno no cree que hombres como él existen por millones, millones y millones en las masas. Los hombres que se destacan de manera singular no podrían hacer nada si muchos millones, iguales que él, no tuvieran el embrión o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades.
(Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet)

RENE EN LIBERTAD

René ya está libre. Atrás 13 años de dura y cruel prisión. Las huellas son imborrables. Aún lo secuestran tres años más en EEUU. Le privan regresar a Cuba, a su pueblo, a su familia…pero la lucha continúa y como ya expresó a su esposa y madre, seguirá haciendo por sus hermanos que aún están detrás de las rejas. Como el sinsonte libre por la campiña cubana entonó El Mayor de Silvio Rodríguez, aquí un fragmento…

Trota sobre la espuma
seguido por un mar
de negros en machete
y sin encadenar
ordena a su corneta
un toque de a degüello
y a un siglo de distancia
entona nuestra canción
y con recia garganta
canta, espanta lejos la maldición.


FOTO EMBLEMATICA







¡Pégate al agua, Felo!
 La frase ha pasado a la historia como el más estremecedor testimonio del crimen cometido aquel 6 de octubre de 1976.
17:23:00 - ¡CUIDADO! (en la torre de control se escucha el grito de alarma del capitán, Wilfredo Pérez).

- FELLO, FUE UNA EXPLOSIÓN EN LA CABINA DE PASAJEROS Y HAY FUEGO (informa a este último el copiloto).

- REGRESAMOS DE INMEDIATO, AVISA A SEAWELL (le orienta).

SEAWELL… SEAWELL… CU-455, CU-455… SEAWELL ¡TENEMOS UNA EXPLOSIÓN Y ESTAMOS DESCENDIENDO INMEDIATAMENTE, TENEMOS FUEGO A BORDO!

- ¿CU-455 regresará al campo?

17:25:20: (Otra vez llega a la torre de control la voz del copiloto):

- SEAWELL CU-455…PEDIMOS INMEDIATAMENTE, INMEDIATAMENTE, PISTA.

- Recibido, CU-455 autorizado a aterrizar (responden desde la torre de control).
(La tripulación ha dominado parcialmente la caótica situación. Es sacado el tren de aterrizaje y tomadas las medidas en el afán de salvar vidas).

17:25:27: (En Seawell se oye una frase perentoria):

- ¡CIERREN LA PUERTA, CIERREN LA PUERTA!

- CU-455. Tenemos emergencia total, continuamos escuchando, respondan.
(En esos momentos el piloto pierde el control del aparato. Una segunda explosión ha tenido lugar en el área de los baños traseros. Sin percatarse aún de la nueva complicación, el copiloto le grita:

- ¡ESO ES PEOR! ¡PÉGATE AL AGUA, FELO, PÉGATE AL AGUA!
(TRANSCRIPCION DE LA GRABACIÓN)

Jorge Oller Oller es un catalán radicado en Cuba que haciendo honor a cómo imagina  su nacimiento en las cubetas de un cuarto oscuro de fotografía por tierras barcelonesas no se aparta del oficio de fotorreportero. Su obra recoge los innumerables viajes del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al exterior, la “invasión” de los médicos rurales por las montañas de la Sierra Maestra, entre otros y de su hacer, múltiples fotos emblemáticas de momentos históricos de la Revolución cubana. Una de ellas es la foto que acompaña estas líneas, la que ocupó planos estelares en las páginas del periódico Granma y en los sucesivos años cita obligada por la efeméride. Sin dudas esta imagen es una muestra elocuente del “momento preciso” y para conocer más al respecto una entrevista al maestro de fotoperiodismo exclusivas para este blogs.

JB.- ¿Qué significó en su vida de revolucionario el 6 de octubre, hace 35
años atrás?
JO.-Odio sin límites ante todo hecho terrorista. No importa donde ni quienes lo
ejecuten o apadrinen. Queda claro que cuando no hay razones se acude a la
brutalidad y la cobardía y eso se tiene que acabar. Esas acciones solo alimentan la firmeza y la convicción en las ideas revolucionarias, en las ideas de Fidel.

JB.- ¿Estuvo vinculado a coberturas periodísticas vinculado a este hecho?
¿Cómo, cuándo y dónde? ¿Qué nos puede contar de ellas? Alguna anécdota que recuerde.

JO.- Al conocerse en Granma esta horrenda noticia el director, Jorge Enrique
Mendoza, movilizó a los reporteros y fotorreporteros para reflejar
ampliamente la condena e indagación de nuestro pueblo contra los autores del
macabro crimen. A mi me asignaron el aeropuerto de Rancho Boyeros y después,
la base del monumento de José Martí donde situaron las féretros de las
víctimas. Las cajas estaban  cerradas porque algunas contenían los restos
mutilados hallados en las aguas de Barbados y que fueron identificados, pero
otras estaban vacías por no haberse encontrado los cuerpos. Por ese lugar
desfilaron largas filas de cubanos que no podían contener las lágrimas o
reprimir sollozos al ver aquellos padres, esposos, hijos y familiares que
custodiaban más que a los ataúdes, el recuerdo de sus queridos muertos.
Después, el 15 de octubre  a las diez de la mañana, el Comandante en Jefe
despidió el duelo ante una impresionante concentración de más de un millón
de habaneros reunidos en la plaza de la Revolución. El enérgico discurso de
Fidel condenando el crimen y denunciando a los terroristas y quienes lo
apañaban fue aclamado por el pueblo que levantaba carteles con consignas
contra el imperialismo yanqui. Al final, Fidel Castro terminó sus palabras
con la memorable frase de: “¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la
injusticia tiembla!”.
Pocos días después el 20 y el 21 de octubre una delegación cubana presidida
por el Canciller Raúl Roa asistió a una reunión convocada por el Primer Ministro de
Trinidad y Tobago. En esa Isla estaban presos Freddy Lugo y Hernán Ricardo.
El inolvidable maestro de periodistas y amigo, Elio Constantin y yo fuimos a
reportar la reunión, pero no tuvimos éxito con las autoridades trinitarias.
La reunión fue a puertas cerradas y no nos permitieron retratar tampoco a
los detenidos. Solo nos contentamos con vistas exteriores y las entrevistas
a los integrantes de nuestra delegación.
Con Elio viajamos también a Centroamérica para entrevistar a la periodista
venezolana Alicia Herrera que valientemente nos hizo participes de las
revelaciones que le habían hecho Hernán Ricardo y Freddy Lugo sobre su
participación en el atentado al avión de Cubana luego de ser planeado y
ordenado por Luís Posada Carrilles y Orlando Bosch. Basado en los
testimonios de Hernán y Freddy, Alicia Herrera publicó más tarde el libro
“Pusimos la bomba ¿y qué?”.

JB.- Hay una foto que ha ocupado planos estelares tanto en el periódico Granma, así como en carteles de propaganda contra el terrorismo. ¿Cómo la concibió y qué nos puede contar de ella?
JO.- En aquellos días de extraordinario dolor los trabajadores de Cubana y del
aeropuerto colocaron un gran panel con los retratos de la victimas y un
libro de condolencias presididos por la bandera cubana en uno de los salones
de la terminal aérea. Allí acudían a rendir tributo a los mártires los
compañeros de trabajo y familiares de los víctimas. El miércoles 13 de
octubre por la mañana estaba retratando a los que pasaban por allí. Casi al
medio día llegaron  Raúl Rodríguez del Rey y Caridad Bocalandro, padres de
la aeromoza Maria Elisa, para también rendir homenaje a  las víctimas.
Pero al ver la imagen de su hija no pudieron contener su dolor y traspasaron
el cordón que los separaba del retrato para contemplarlo de cerca.
Casualmente fue en ese momento que retrate a Raúl abrazando a su esposa
mientras ella miraba con amor y angustia el retrato. Llanto, dolor, cariño
lo reflejan ellos en esta imborrable escena que clama  justicia.

JB.-  35 años del abominable Crimen de Barbados, ¿qué es lo primero que
ocupa su mente? 
JO.- Justicia. Es absurdo que los terroristas asesinos deambulen tranquilamente
por las calles amparados por las autoridades norteamericanas mientras
encarcelan por una eternidad a los que trataron de de impedir esas
atrocidades.

JB.-  Alguna enseñanza para los noveles fotorreporteros.
JO.- A mi juicio, el éxito de un fotorreportero, además de estar bien preparado
cultural y técnicamente, depende de su instinto. Prever las cosas antes de
que sucedan. Estar alertas y saber situarse en el lugar adecuado, donde a
veces se pueden pasar horas esperando atrapar el instante preciso de la
noticia, es primordial para un fotógrafo de prensa.



































































jueves, 6 de octubre de 2011

EXIGIMOS JUSTICIA

                                                                                   Foto: Jorge Oller Oller 

domingo, 2 de octubre de 2011

INDIGNACION

Verónica es activa en el hogar y en el círculo infantil que, para ella, es su escuela. Carmen hace solo dos meses que vino al mundo y aprende a gorgojear mezclando en sus labios una leve sonrisa.  Ambas reciben diariamente mensajes de alegría y felicidad de quienes las rodean como padres, familiares cercanos o amigos.
Concebir la llegada de un hijo es un acto de pura creación premiado de mucho amor y felicidad.
La responsabilidad que asumimos para con nuestros hijos en su formación y educación  requiere de una inmensa dedicación. Esta comienza en la cuna, el hogar y la escuela. Verlos crecer forjando su carácter, temperamento y capacidad bajo los valores más nobles ejemplificados por sus padres en primer orden, seguidos de los maestros, es momento de satisfacción.
Es inconcebible y causa indignación saber que en el mundo hay cientos de miles de niños que apenas tienen un hogar, una escuela o un pedazo de pan para llevarse a la boca. Y más aún cuando hace nueve días leemos en Internet que en el Reino Unido dos niños de ocho años escenificaron una pelea, sin medios de protección y enjaulados, ante más de dos centenares de espectadores que pagaron para ver el “espectáculo”, organizado en el condado de Lancashire, en el Club Laborista Greenlands de Preston, sitio en el cual además se sirven bebidas alcohólicas y se pasean junto a las jaulas mujeres ligeras de ropa.
Es indigno que existan padres que hayan traído hijos a este mundo para tales “espectáculos”. Prefiero pensar en las niñas y niños que en nuestra pequeña Isla vistiendo sus uniformes rojiblancos tienen asegurada su educación o los que van de las manos de sus padres jugando y  divirtiéndose en plazas y parques. Pienso en Carmen y Verónica quienes vinieron a la vida en una sociedad donde el niño, como dijera Martí, es la esperanza del Mundo.