jueves, 21 de abril de 2016

Está viva coño…


































El silencio es la peor opinión. Terremoto de 7, 8 grados en la escala de Richter en Ecuador. Tengo incertidumbre. De inmediato ubico el epicentro en un mapa. Se localiza en Manabí, en el noroeste ecuatoriano. Infiero que es muy cerca donde vive y trabaja actualmente mi hermana y su familia.
Comienzo a ver las primeras imágenes que circulan por Internet y son devastadoras. Indago por Facebook y alguien que no conozco, pero agradezco, dice que Dania está bien. Sigo incrédulo. Dejo mensajes por aquí, otro por allá, insisto por su celular pero nada.
Acudo a una amiga que trabaja en Quito para que llame a mi hermana a su celular y sucede lo mismo, no hay respuesta. Pasan las horas y la vista se agota de mirar fotos buscando una señal, aunque sea de humo. Así lo escribí en mi muro de Facebook y como si me hubiera escuchado, a las 8 p.m. del domingo 17 de abril sonó en medio de una cobertura importante el timbre de mi celular. En mi oído escuchaba la voz de mi hermana menor. La emoción me arropó. Está viva coño….
Los breves minutos de diálogo me parecieron una eternidad. Conocía de primera mano lo que experimentaron mi hermana, su hija Gabriela y su esposo Joel. Ya tenía noticias para compartir con urgencia al resto de la familia donde quiera que estuvieran.
El lunes 18 dos amigas, una ubicada en Panamá y otra en Venezuela, me sirvieron de puente para volver a tener noticias. No obstante la preocupación es permanente. Las experiencias de coberturas de dos terremotos, primero Pakistán 2005 y después Haití 2010, me ponen a pensar en las réplicas que se sucederán muchas de ellas de gran magnitud.
El martes 19 concluía el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba cobertura que me ocupó por varios días. En la tarde dos palabras escritas en mi messenger: Gordo al fin… De nuevo la alegría por saber que detrás de esas letras estaba mi hermana.
“Hola buenos días aquí estoy. Mi hija y mi esposo están bien. Muchas gracias a todos por su preocupación. Todo un horror lo sucedido pero estamos ayudando a los necesitados. La vida es lo más preciado”, leí más adelante.
Y continuó: “Hoy puedo hacerle llegar mis más sentidas condolencias a todas las familias que han perdido sus seres queridos en este desastre. Estar vivo en estos momentos es un milagro”.
Yo tengo 12 personas en la casa ayudándolos y ayer fui para la zona más mala (afectada) a repartir comida y agua a los niños, me acompañaron los del ejército. Hay muchas personas de diferentes lugares y ya están haciendo la última búsqueda de supervivientes, yo fui para ayudar en la mañana pero ya nos enviaron a la casa. Joel está en el hospital todos los días operando en un carro móvil (quirófano)”.
“Te cuento que es lo más horrible que pueda pasar alguien porque no tienes control de ti y por suerte nosotros nos apoyamos en una columna de la cocina porque estaba allí y abracé a Gaby. Joel estaba en la sala y yo le gritaba pero no podía ir para donde estábamos nosotros. El edificio comenzó a moverse para un lado y para otro. De pronto veíamos por la terraza un lado de la calle y después el otro. Un ruido espantoso que hace la tierra. Y cuando se calmó un poco nos mandamos a correr escaleras abajo y nos paramos en el medio de la calle alejado de las casas. Ayudamos a personas que se desmayaron. Pero no se veía nada porque se fue la luz. Esa noche todo el mundo se mantuvo en la calle y sin saber nada porque no había comunicación ninguna. Terrible, solamente duró 55 segundos y a las personas no les dio tiempo a nada”.
Es que no es para menos coño, yo estoy acostumbrada a los ciclones pero no a esto. Joel todavía no se lo puede creer. Aquí normalmente puede haber unos temblorcitos suaves y enseguida se quitan pero esto no se quitaba al contrario se ponía más fuerte”.
Tengo una compañera de trabajo que estaba en una tienda con los hijos y el esposo y allí los encontraron muertos abrazados. Bueno yo te digo que en largo tiempo yo estaré viendo todo ese desastre cada vez que cierre los ojos. Fíjate si hay tantas personas ayudando que dice Joel que había un cirujano haitiano que estudió en cuba y decía que estaba ocioso. El cuerpo de bomberos de aquí más el de Colombia, Argentina (y Cuba) son los que están en la zona del desastre. Las ambulancias trasladan a los heridos a los hospitales urgentemente y los más graves los llevan a Guayaquil o Quito para ser atendidos. El ejército los traslada en avión”.
Estoy más tranquilo, aprovecho los minutos para dar algunas experiencias imprescindibles en estas circunstancias. Hablo de la brigada nuestra que está ayudando en el lugar. Y conociendo a mi hermana y su esposo estoy convencido que lo están dando todo por ayudar a los más necesitados.