jueves, 30 de abril de 2015

Rey de la trompeta.



Siempre he llevado a cuestas  el agradable recuerdo del concertaso que disfruté en el capitalino teatro Karls Marx capitaneado por Dizzy Gillespie y su orquesta de las Naciones Unidas. De ese momento es la foto que acompaña estas líneas como digno homenaje al Rey de la trompeta en el Día Internacional del Jazz.
Uno de los momentos de mayor fraseo y versatilidad, lo constituyó sin dudas la interpretación de ese clásico del jazz, Manteca. Las manos de Chuco Valdés sacaban del piano el toque del jazz-latin que se complementaba con la percusión del puertoriqueño Giovani Hidalgo (tumbadora)  quien creció rodeado de tambores, bomgoes, congas, timbales usados por su padre y abuelo quienes eran también músicos; y  el baterista, percusionista y compositor brasilero Airto Moreira.
Fue una noche luminosa para el Jazz-Latino y homenaje digno a Chano Pozo, quien desde 1947 fundió sus congas y cantos africanos a lo cubano, con esta música norteamericana de la cual ya Dizzy era uno de sus mayores exponentes.
Dizzy y Pozo fueron los creadores de Manteca, Tin Tin Deo y Cubana Be Cubana Bop, piezas que están consideradas los primeros jalones del jazz latino.
Este grande de la trompeta quien visitó Cuba en cuatro ocasiones para participar en varios festivales internacionales del Jazz Plaza, es un músico fuera de serie que junto a Louis Armstrong y Miles Davis constituyen la gran trinidad de trompetistas de jazz.