sábado, 26 de noviembre de 2016

Eterno rebelde




















Acostumbrados a tenerlo siempre en la primera línea de combate, bajo cualquier circunstancia, vestido de verde olivo con sus grados de Comandante en Jefe, compartiendo y ayudando a los más necesitados, no dejando abandonado a nadie por difícil que fueran las circunstancias. El Gigante se nos fue, pero su obra, su pensamiento, su accionar al lado de su pueblo y de los desposeídos de este mundo está más latente que nunca. La historia lo absolvió y será recordado por mucho tiempo como el eterno rebelde.  #HastasiempreCOMANDANTE. 



































































































































martes, 8 de noviembre de 2016

Jóvenes de acero.
























El poderoso huracán Matthew pasó por Guantánamo y los jóvenes combatientes de la Brigada de la Frontera no cejaron en su empeño de salvaguardar la soberanía del país. Tanto las féminas como los varones estuvieron firmes en el cumplimiento del deber. A través de la historia múltiples han sido las páginas de heroísmo que han quedado escrita por estos combatientes en más de cincuenta años.
EE.UU. ocupa ilegalmente el territorio patrio. Cada año el gobierno de Cuba recibe los cheques por la renta de los 117 kilómetros cuadrados en Guantánamo. Los pagarés de 4085 dólares -- equivalente al sueldo mensual de un mayor de las FF.AA. norteamericanas-- no se cobran desde 1959 y se conservan en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores como “documentos históricos”.
En la propia base ilegítima se crearon los campos X-Ray, Delta y Echo donde mantienen prisioneros, los cuales son cruelmente torturados, bajo el falso denominador de “lucha contra el terrorismo”.
Hace pocos días por Internet se publicitaba una galería de fotos de Pete Souza titulada el encantador de niños. En las imágenes el primer presidente afroamericano junto a niños, en distintas situaciones, proyecta una imagen de hombre sensible, tierno.
Barack Obama deja la presidencia y el territorio cubano sigue ocupado ilegalmente por la Base Naval. Prometió cerrar la prisión que allí existe y nada ha cambiado, se sigue torturando, interrogando y violando los derechos humanos de los prisioneros.
Y haciendo honor a su historia, con disciplina, valentía y responsabilidad, los combatientes de la Brigada de la Frontera siguen en sus puestos prestos a defender el territorio de nuestra Patria porque #CubaEsNuestra.


martes, 25 de octubre de 2016

Fantasmas que perduran.
























Hay fantasmas que perduran. Unos por la huella a su paso por nuestras vidas, otros por momentos vividos difícil de olvidar a pesar del tiempo. Mi padre contaba que cuando el paso del ciclón de 1926 por La Habana ya había nacido y recordaba todo lo que en su momento le narraba mi abuela María de aquellos inolvidables instantes vividos con penurias.
Por suerte en la actualidad, desde muy temprano, se comienza a informar a la población del peligro que nos avizora. Las medidas se extreman y lo más importante para todos es conservar la vida.
Matthew nos golpeó fuerte por el oriente, principalmente por Baracoa y Maisi, en poco tiempo familias perdieron lo que habían cosechado por años tanto en el ámbito familiar como su entorno. Muy similar a terrenos bombardeados. Casas sin techos, pertenencias rescatadas muy distantes de los lugares de orígenes, los árboles arrancados de raíz, palmares en montañas que parecen alfileres prendidos.
Aunque el factor psicológico afecta a todos, los más pequeños son los que cargaran por años con ellos y quienes contarán a las nuevas generaciones lo que le hizo este huracán a su casa, a la escuela donde estudiaba, al poblado donde vivía.
En el reparto Turey, en Baracoa, Diolvis Antonio Pérez Borges y su amiguito Dayron Alejandro Cueto Cobas de 11 y 9 años respectivamente, recolectaron unos pedazos de poli espuma del falso techo de un punto de venta cercano a sus casas, el cual fue devastado por Matthew y lo primero que se les ocurrió fue construir con ellos unos pequeños barquitos que, en el estanque, para ellos eran grandes buques. Así pasaban el tiempo mientras a su alrededor caravanas de linieros y combatientes de las FAR, con moto sierras en mano, se encargaban de las labores de la recuperación.
José Vega, a pesar de sus años, en La Asunción, por la carretera de Masi, después de recolectar algunas tablas tras el paso del fenómeno climático, de inmediato se dispuso a levantar un ranchito.
José Ramón Massanet Pons y Sora Fernández Matos cuando los conocí, ambos estaban en su cuarto, tratando de acotejar algunas de sus propiedades. El techo, no se sabe a dónde fue a parar. En la pared un cuadro de Jesús y un crucifijo metálico. En los cincuenta años que llevan viviendo en el caserío de Veril, en Maisí, nunca habían visto nada igual.
A Bella Lidia Cuadro Matos los fuertes vientos la sorprendieron junto a su hermana enferma en Baracoa. Allí sintió y vio las primeras secuelas del paso del huracán. Pasaron varios días para poder retornar a su casa en el caserío de Veril. No había forma de retornar, la carretera estaba obstruida.
A ella la encontramos en plena carretera tratando de llegar “como pueda” a su casa. Los hijos se habían quedado a cargo de su custodia. Una conocida que se cruzó en el camino le dijo que su casa estaba toda en el suelo.
El corazón latía más rápido que de costumbre a medida que disminuía la distancia. Una pertinaz lluvia volvió a humedecer la tierra roja. “Esa que estaba allí era mi casa” nos dijo señalando con el índice en dirección a lo que quedaba de su hogar de madera.
Su hijo la abrazó fuerte, muy fuerte y dijo en su oído “esto fue lo que quedó de la casa” y ella preguntó por la máquina de coser y “la desbarató” fue la respuesta. Solo quedó intacto su diploma como delegada a dos congresos de los CDR, una foto del general presidente y un mono de peluche.
Los pies de Bella recorrieron cada pedacito de lo que fue su casa. Sus ojos brillaban a punto de dejar partir una lágrima. Su mirada pasó en un rápido paneo por algunos calderos y jarros apilados, lo que fue un sofá y una de las camas del primer cuarto que como “sobre cama” tenía una teja de fibrocemento. “Estamos vivos, nos levantaremos” apenas susurró.