jueves, 22 de septiembre de 2011

RAZONES







Maternidad Obrera de Marianao en La Habana cumple siete décadas de fundado. Su construcción encargada al arquitecto Emilio Soto Segura en 1939, tiene la forma del aparato genital femenino y fue inaugurado el 20 de septiembre de 1941 con 250 camas para prestar asistencia médica especializada a las obreras y a las esposas de los obreros.
Quizás si le llamamos por su actual nombre, desde 1966, Hospital Gineco Obstétrico “Profesor Eusebio Hernández”, muy pocos lo identifiquen pero lo más importante es que este centro hospitalario no tiene muertes maternas en los últimos siete años según anunció el doctor Miguel Ángel Torres, subdirector facultativo a la Agencia de Información Nacional (AIN).
A diez años de su puesta en marcha, tuve el honor de ocupar un lugar en la sala de cuneros, según me contaron mis padres, al lado de un chinito. Cincuenta y seis años después, recorrí nuevamente sus salas y pasillos junto a mi nieta Verónica, quien vino al mundo en este prestigioso hospital.
 Profesionales altamente especializados, avalan el quehacer estable de ese centro asistencial y docente que promedia anualmente unos cuatro mil nacimientos, superados el año precedente en 162, con una tasa de mortalidad infantil de 1,46 por cada mil nacidos vivos, entre las más bajas de Cuba, según información de la AIN.
Hay razones para sentirse contento, primero por nacer por partida doble en Maternidad Obrera y segundo por estar celebrando hoy los cuatro años de Verónica que le regala una sonrisa a Joel, el especialista que le hizo el parto a su mamá y quien es fruto de este propio hospital.

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