domingo, 18 de marzo de 2012

A POCOS DIAS


Se acerca la visita de Benedicto XVI a Cuba, después de 14 años de la primera visita de un Papa a la tierra de la Caridad del Cobre. Las imágenes de Juan Pablo II y Fidel recorrieron el mundo en tiempo real.  Primero en 1996 cuando el Comandante en Jefe visitó el Vaticano y dos años más tarde cuando el Papa Viajero pisó el país de José Martí y Félix Varela. Para ese entonces ya Armandito Medina, un niño sordomudo que solo llegó hasta los diez años, no estaba en los predios que lo vio nacer. Era inquieto y jodedor, querido por grandes y chicos. Lo mismo iba a un catecismo que asistía a un culto bautista. Ambas casas de Dios estaban muy cerca de la de sus abuelos donde dio los primeros pasos. Hubo domingo que compartía el tiempo entre una iglesia u otra, así como después se ponía la pañoleta de pionero y se perdía entre los juegos y actividades de esa organización. Así lo recuerdo, al igual que a Alba Urrizary con la que compartí aula desde la primaria hasta la secundaria y es una fiel cristiana que ha tenido la dicha de estar en Roma en el Vaticano a la cual me honra haber regalado un ejemplar de “Patria Querida” como testimonio de la visita de Juan Pablo II a Cuba del cual soy autor de las imágenes. Ya por las calles de La Habana se observa la presencia de Benedicto XVI y en la Plaza de la Revolución, la misma que es testigo mudo de las grandes concentraciones del pueblo cubano en su lucha revolucionaria, ahora se engalana con un altar bajo la mirada de la estatua de Martí y escoltado por la bandera del triángulo rojo y la estrella solitaria, porque allí será la misa del 28 de marzo. 

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