jueves, 22 de marzo de 2012

ULTIMO ADIOS AL PAPA VIAJERO


La luz de la habitación se encendió de repente. Los presentes en la Plaza de San Pedro miraron hacia la ventana del tercer piso del Palacio Apostólico. Juan Pablo II dejó de existir. La noticia se expandió. El Pontífice murió a las 21: 37 hrs. del 2 de abril de 2005 y miles de feligreses lo lloraron. Los Cardenales que leían el rosario, al ver la señal, informaron el deceso a los fieles que se congregaban en la plaza. La noticia fue acogida con un intenso aplauso y fuerte conmoción. A los pocos minutos las campanas de la Basílica de San Pedro comenzaron a repicar. Anunciaban al mundo la muerte del Papa Juan Pablo II. Estaba reportando en la Nunciatura en Cuba las muestras de condolencia y tras un largo viaje Habana-París- Roma llegábamos al Vaticano para reportar la noticia. Los anfitriones se asombraron cuando nos propusieron descansar algo y la negativa fue unánime, a pesar de las bajas temperaturas nocturnas, nos fuimos a caminar, cámara en mano el mar humano que se mantenía en la plaza aguardando los funerales. Después de la misa, el féretro fue introducido a hombros por la cripta de la basílica. Fue el tránsito por la llamada “puerta de la muerte”. En ella se encuentra la tumba de Pedro, primer padre de la Iglesia católica. Juan Pablo II fue el Obispo de Roma número 148 en ser enterrado junto a él.

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