viernes, 24 de febrero de 2012

TERAPIA DE GRUPO


Una vez más fuimos convocados. ­ Reencuentro. Apretones de manos, besos, sonrisas por ver a colegas y amigos de diferentes medios nacionales todos agrupados en el ramal de la Prensa Escrita. Una gran mayoría de estas mujeres y hombres que han asumido el periodismo como profesión se encuentran a diario, pero no personalmente, sino en la gran red de redes, Internet, hablando a lo cubano y defendiendo al cubano que tiene como convicción el País, la Patria y la Nación.
Se recordó a Julio García Luís y a Nancy Robinson Calvet, dos pilares del gremio. Allí estuvieron ambos en el sentir de los debates. Al escuchar a los colegas que hablaron, pienso en la valides de  las palabras expresadas por Julito,  periodista y profesor, en el VI Encuentro Nacional de la Crónica Miguel Ángel de la Torre, Cienfuegos, noviembre 2011:
El discurso político y el discurso de los periodistas deben entroncar. No hay que contraponerlos. Uno continúa al otro. El discurso de los periodistas -que puede ser el de la UPEC, o el de sus círculos especializados, o el de los colectivos y periodistas individuales- es el que puede dar vitalidad y sentido real al discurso político en esta esfera, que sería, de otro modo, un marco vacío.
Ahora, lo singular de nuestra profesión es que el discurso de los periodistas está subordinado en gran medida al discurso periodístico. Es él el que puede legitimarlo. Cuando digamos en el primero cómo queremos hacer las cosas, y por qué es mejor para la sociedad hacerlas así y no de otra forma, debiera ser porque en las páginas del periódico, de la revista, en la emisora de radio, en la televisión o en la edición digital estamos logrando hacer lo que postulamos. De otra forma sería un discurso plañidero, o vano, una retórica de los deseos.
El discurso periodístico sustenta el discurso profesional con ejemplos, con la fuerza contundente de la práctica, con el respaldo moral que esto representa.
Pero el discurso periodístico tiene también sus límites. Él no puede explicar y defender la ideología profesional, en la que también articula y se expresa la ideología política. Eso sólo puede hacerlo el discurso de los periodistas como gremio, como campo. Tienen que existir los dos, en su mutua interacción, en su mutua complementariedad. No podemos renunciar al discurso de la defensa y argumentación de la profesión, como tampoco a la sustentación teórica de un modelo cubano y socialista de prensa, coherente con nuestra historia, con nuestra cultura, y capaz de desafiar también en lo profesional al modelo liberal de mercado.”
Algunos apuntes en mi libreta de nota son:
  •  Acabar de descolgarnos de la autocomplacencia.
  • Pobre respuestas a talleres y seminarios imprescindibles para conocimiento y el saber.
  • Mentalidad como barrera psicológica.
  • Modesto auto examen sobre como miramos la sociedad y como interactuamos con ella.
  • Inhibición en un tema por el síndrome del “por si acaso”.
  • Secretividad aberrante de algunos funcionarios.
  • Suprimir los vacíos informativos.
  • Sana discrepancia, diálogo y consenso con un gran despliegue de inteligencia.
  • Se pasan la vida fustigando al periodista cubano y se ha sido muy injusto.
  • Nos caracterizamos por la lealtad y entereza.
  • Tenemos que levantar la autoestima porque estamos dulcemente emplazados.
  • Somos la prensa revolucionaria pero no la oficialista.
  • Acabar con el igualitarismo en el sector.
  • Democratizar las redacciones participando en una política informativa con todos y para bien informativo de todos. 
  • El periodismo tiene riesgo y hay que asumirlos.
  • Hay que soltar las amarras para hacer atractiva a la prensa.
  • No tenemos que cuidar a un ministro o a un empresario, sino defender a Fidel, Raúl y la Revolución.
  • Soy un hombre libre porque soy revolucionario y puedo decir lo que pienso.
  • El periodismo no tiene que ser de contingencia.
  • Quien dijo que la objetividad no es lealtad.
  •  La UPEC debe ser más activa al proyectar una propuesta de Ley de Prensa, salario, etc.
  • Somos excesivamente disciplinados.
  • Especial reconocimiento a los colegas que desde la trinchera de los blogueros cubanos defienden la Revolución y dan a conocer la realidad cubana.
  • Hay que trascender el modelo de dependencia institucional de la prensa cubana. 
  •  Hay que escribir la realidad desde la óptica del periodista y otras fuentes, no necesariamente de ministros y estructuras institucionales porque eso nos ata mucho.
  • Trascendamos la dependencia institucional y seremos más ágil y objetivos.
  • Cambiamos de concepto y cambia el periodismo en Cuba.
  • Las instituciones usan los medios como cajas de resonancias.
  • La información de las instituciones nos sepultan y las historias cotidianas no encuentran sus espacios.
  • El cambio de concepto tiene que ir de cara a la sociedad porque tenemos una gran deuda, no reflejamos al pueblo en toda su magnitud.
Ya he escuchado tanto, en la comisión del Trabajo Político Ideológico de la primera Conferencia Nacional del Partido, así como en este encuentro y en una u otra redacciones, a algunos colegas plantear la necesidad de una Ley de Prensa. Cada vez que tocan el tema pienso que esta no será elaborada por periodistas, aunque se tenga en cuenta el parecer del gremio. Además será analizada y aprobada en la Asamblea Nacional del Poder Popular donde solo ocupan escaño unos cinco colegas si no me falla la mente. Cuando Tubal Páez, presidente de la UPEC refiriéndose al tema en esta reunión dijo que mejor sería una Ley de Comunicación que es mucho más abarcadora, coincidí con su reflexión. Esta fue una convocatoria más, pero al finalizar me fui satisfecho por lo fructífera que fue.

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