miércoles, 15 de febrero de 2012

EN LA SALA DE MI CASA


Cuba vibró una vez más con sus cinco hijos. No importó la distancia, ni las rejas, ni las extremas medidas de seguridad en las cárceles norteamericanas donde los tienen injustamente. Estuvieron indistintamente en millones de hogares cubanos. Sus voces declamando lo mejor de sus sentimientos hacia sus compañeras nos hacían partícipe de lo más íntimo de sus ansias de amor y felicidad. Por más de una mejilla “una gota de rocío” surcó el espacio. También estuvieron  sus heroínas, esas que no flaquean en su empeño por tenerlos junto a la familia. Era como si en cada sala creciera la familia, esa de carne y hueso que siempre está, para lo que sea y cuando sea. Las voces se escuchaban públicamente por primera vez y era como si compartiéramos desde siempre. Una vez más me convenzo que son HEROES con mayúsculas, cargados de convicciones y seguros en la victoria.

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