lunes, 11 de noviembre de 2013

La maestra que canta.


























Generaciones de cubanos sentirán su partida. Crecieron con sus canciones y como ella misma nos dijo, Porque tenemos el corazón feliz, amiguitos vamos todos a cantar/ porque tenemos el corazón feliz/  feliz, feliz, feliz, feliz, feliz...
Después de ocho décadas y 35 meses se ha marchado silenciosamente, Teresita Fernández, la maestra que cantaba a los niños, Dame la mano y danzaremos; / dame la mano y me amarás. / Como una sola flor seremos, / como una flor, y nada más...
Martiana y cristiana de pura cepa con su obra iniciada desde los cuatro años cuando cantó por primera vez en un programa radial de Santa Clara, su ciudad natal, sus canciones constituyeron himnos de amor y cubanía.
Sus letras y música están premiadas del folclor campesino entre las que no faltan musicalizaciones de textos de José Martí o Gabriela Mistral.
Patriota por excelencia siempre se inspiró en la gran madre patria, en la naturaleza, en el amor, Vinagrito es un gatico / que parece de algodón. / Es un gato limpiecito, / relamido y juguetón. / Le gustan las sardinas / y es amigo del ratón, / es un gato muy sociable, / mi gatico de algodón.
Muchos no renunciamos a recordarla bajo las yagrumas del Parque Lenin en La peña de los juglares, donde fue anfitriona y marcó pautas para la cultura cubana las mañanas dominicales, y junto a otros narradores hizo un importante aporte a la narración oral en Cuba. Como tampoco en su andar por la vida siempre con su mocho de tabaco cubano, de la bodega, prendido en su boca y el crucifijo de madera en el medio del pecho.

Hoy la cultura cubana pierde una de sus glorias y el respetable, el gran público que creció con sus canciones unirán sus voces para junto al  acorde de la trovadora mayor entonar Si te preguntan di / que no has visto mi alma / que todo te lo di /por un poco de nada.

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