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martes, 8 de septiembre de 2015

La Patrona de Cuba
























La Virgen Mambisa, más conocida también como la Virgen de la Caridad del Cobre es venerada en toda Cuba. El color amarillo inunda el vestuario de muchos, las florerías se llenan de girasoles y hoy, coincidiendo con el Día Internacional del Periodista, se le rinde honores. Ya en este blog se publicó un trabajo sobre ella y la iglesia del poblado del Cobre en la provincia de Santiago de Cuba. Hoy compartimos con nuestros seguidores algunas fotos de la visita de  Benedicto XVI en al Santuario del Cobre.


 

viernes, 26 de octubre de 2012

CANTO POR EL COBRE
























Desastroso. Lo nunca visto. Peor que el Flora. Años de esfuerzos se han ido en minutos. Estas son algunas de las frases que le he escuchado a mis amistades a pocas horas de sufrir los embates del huracán Sandy por Santiago de Cuba. Golpeó duro la región. Se me antoja pensar en los recuerdos de mi último viaje,  por esas tierras, en especial por El Cobre. Allí observé un pueblo próspero, alegre, de un constante ir y venir, con bastante mejorías en la construcción y reparación de las viviendas, muchas que conocí hace años de madera, ahora son de ladrillos o bloque y con techos de fibrocen. Los fuertes vientos de éste huracán de categoría dos se encargó de cambiar esta imagen. Por esas razones me aferro a mis recuerdos de mediado de año, cuando una brisa mezclada por el sonido de un son montuno nos ayudaba a mitigar el fuerte calor veraniego. Una y otra vez se escuchaba a lo lejos las notas de una guitarra eléctrica, la percusión de unas pailas, el chasquido del güiro, el compás de las tumbadoras y las maracas que junto a las voces de los cantantes buscaban el ritmo. Me dejé llevar por la curiosidad y encantado por ella, tal como hacemos cuando de alguna cocina hogareña se desprende un rico olor, fui a su encuentro. Hasta lo alto de la casa de cultura comunitaria llegué. Allí, en una pequeña habitación escoltada por grandes ventanales, donde se ubicaban las bocinas que expandían la música, estaban los protagonistas. Hombres de pueblo, humildes, trabajadores, de manos que los identifican con trabajos rudos, otro con el uniforme de custodio y hasta el propio barbero del pueblo. Forman un grupo que lleva por nombre Conjunto Típico La Razón y lo integra Reynaldo Rodríguez Rodríguez, jubilado del MININT en el güiro; Enrique Senut Rodríguez, barbero, en las maracas; Geovani Senut Quiala, trabajador de comunales en las tumbadoras; Ismael Lardue Antomarchi, trabajador particular en las pailas; Benito Alarcón Martínez, cuenta propista, en el bajo; Jesús Ramón Díaz Fernández, trabajador de la mina de oro, en el tres; Eugedi López Bonne, cuenta propista; Aris López Vicente, agente de seguridad y Ángel Beltrán Cadet, trabajador de viales; los tres en las voces. Estos aficionados a la música son conocidos en las fiestas y carnavales de esta comunidad y sus alrededores. Por estos días su música será otra. La recuperación y eliminación de las consecuencias dejadas por Sandy a su paso. Todo será un canto por El Cobre.


miércoles, 18 de julio de 2012

NIÑOS DEL COBRE


Calor sofocante. Apenas la brisa abraza el frondoso árbol que cobija con su sombra los bancos junto a lo que fue el río Cobre. Un mar de niñas y niños rojiblancos inundan la calle al concluir la jornada estudiantil. Idiana, con sus dos años, se entretiene con su fantasía en una humilde casita de la periferia del poblado. No hay ataris ni plahstesion. Cuatro fiñes y una pelotica se enfrascan en una jugada que nada tiene que envidiarle a las competencias de categoría. En otra cuadra una plebe infantil se imagina estar en la pista más cotizada de la “Formula I”, solo que los carros de carrera son unas chivichanas construidas por los propios “pilotos”.  A unos pasos, la Casa de Cultura donde cuelgan los dibujos de una exposición colectiva, los temas diversos, la imaginación infantil tuvo rienda suelta. Aunque el poblado dista más de una veintena de kilómetros de Santiago de Cuba y es rodeado por una cordillera de montañas, cuando apreciamos los rostros de estos pequeñines, encontramos esperanza, felicidad, porque son los retoños de los hijos del Cobre.