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viernes, 2 de mayo de 2014

El Songo llora a su padre





























Las últimas fotos que le tiré a Juan Formell fueron en el congreso de la UNEAC. Su partida sorprendió a muchos en nuestro país. Fue un hombre popular por su música y por el gracejo para con su pueblo.
La información divulgada por los medios, lo dan como muerte repentina, aunque en ciertos círculos trasciende que fue producto de cirrosis hepática que según el diccionario de la lengua española es enfermedad caracterizada por una lesión que se desenvuelve en las vísceras, especialmente en el hígado, y consiste en la induración de los elementos conjuntivos y atrofia de los demás.
Revolucionó con su creación, como director musical, el changüí de la orquesta de Elio Revé. Y en 1969 creó su banda, los Van Van. A partir de entonces llegaron para quedarse.
Sin duda fue un cronista de la sociedad cubana. Las letras de sus canciones así lo demuestran y el registro central de su medolía con base en el bajo, la batería y las pailas, junto a los violines y los trombones, así como el sintetizador, crean una base ritmatica pegajosa que le llaman Songo, que cuando comienza pone en movimiento el esqueleto de hasta quienes nunca han dado un paso en el baile.
Es uno de los pilares de la cultura cubana. Su música es bailada de Maisí a San Antonio. Las letras de sus canciones son coreadas por multitudes de todas las generaciones.
Revivo una noche en Islamabad, en Pakistán, donde había sido invitado a una recepción en la residencia de la representante de UNICEF y mientras ascendíamos las escaleras, todo era silencio, pero cuando se abrió la puerta de acceso al salón, lo primero que pude escuchar fue la música contagiosa de los Van Van. ¡Tremendo orgullo sentí!
Marchó silenciosamente. Se me antoja recordarlo por siempre en un escenario, bajo en mano, micrófono típico de la época de RCA Víctor, dirigiendo el tren de la música cubana y rodeado de todos esos que se hicieron grandes a su lado. El Songo llora a su padre, mientras toda Cuba lo despedirá con sus propias canciones, porque decimos adiós a un genuino cubano, quien siempre dio muestras de su patriotismo en cualquier escenario y en más de una ocasión dijo que vivir en Cuba es lo mejor que le ha sucedido a él y sin ello sería imposible hacer la música que le entró por la sangre a los cubanos.
Recordemos su actuación en el concierto de Paz sin fronteras en la Plaza de la Revolución, la misma que ahora en uno de sus costados, en el teatro Nacional, sirve de escenario para que su pueblo rinda el último tributo a quien tiene de fondo la bandera de triángulo rojo y estrella solitaria, a su izquierda el bajo inseparable que acompañó su trayectoria y a la derecha su micrófono. Como dijo el Maestro: Honrar, honra. 

 

viernes, 26 de octubre de 2012

CANTO POR EL COBRE
























Desastroso. Lo nunca visto. Peor que el Flora. Años de esfuerzos se han ido en minutos. Estas son algunas de las frases que le he escuchado a mis amistades a pocas horas de sufrir los embates del huracán Sandy por Santiago de Cuba. Golpeó duro la región. Se me antoja pensar en los recuerdos de mi último viaje,  por esas tierras, en especial por El Cobre. Allí observé un pueblo próspero, alegre, de un constante ir y venir, con bastante mejorías en la construcción y reparación de las viviendas, muchas que conocí hace años de madera, ahora son de ladrillos o bloque y con techos de fibrocen. Los fuertes vientos de éste huracán de categoría dos se encargó de cambiar esta imagen. Por esas razones me aferro a mis recuerdos de mediado de año, cuando una brisa mezclada por el sonido de un son montuno nos ayudaba a mitigar el fuerte calor veraniego. Una y otra vez se escuchaba a lo lejos las notas de una guitarra eléctrica, la percusión de unas pailas, el chasquido del güiro, el compás de las tumbadoras y las maracas que junto a las voces de los cantantes buscaban el ritmo. Me dejé llevar por la curiosidad y encantado por ella, tal como hacemos cuando de alguna cocina hogareña se desprende un rico olor, fui a su encuentro. Hasta lo alto de la casa de cultura comunitaria llegué. Allí, en una pequeña habitación escoltada por grandes ventanales, donde se ubicaban las bocinas que expandían la música, estaban los protagonistas. Hombres de pueblo, humildes, trabajadores, de manos que los identifican con trabajos rudos, otro con el uniforme de custodio y hasta el propio barbero del pueblo. Forman un grupo que lleva por nombre Conjunto Típico La Razón y lo integra Reynaldo Rodríguez Rodríguez, jubilado del MININT en el güiro; Enrique Senut Rodríguez, barbero, en las maracas; Geovani Senut Quiala, trabajador de comunales en las tumbadoras; Ismael Lardue Antomarchi, trabajador particular en las pailas; Benito Alarcón Martínez, cuenta propista, en el bajo; Jesús Ramón Díaz Fernández, trabajador de la mina de oro, en el tres; Eugedi López Bonne, cuenta propista; Aris López Vicente, agente de seguridad y Ángel Beltrán Cadet, trabajador de viales; los tres en las voces. Estos aficionados a la música son conocidos en las fiestas y carnavales de esta comunidad y sus alrededores. Por estos días su música será otra. La recuperación y eliminación de las consecuencias dejadas por Sandy a su paso. Todo será un canto por El Cobre.


viernes, 18 de noviembre de 2011

HABANEANDO…


La Habana es una ciudad que atrapa tanto al visitante extranjero como a quienes, a pesar de nacer y vivir en ella, se sorprenden por descubrir a su paso algo que por cotidiano, no deja de presentarse como  nuevo. Más aún cuando no nos cansamos, una y otra vez de caminar las calles adoquinadas y las distintas plazas de esa Habana intramuros que a diario nos apresa. Las imágenes que comparto hoy son estampas de la cubanía que se respira en ella a cada paso.