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lunes, 3 de septiembre de 2012

COMENZO FIESTA DEL SABER


1979.- Una niña de trenzas copiosas, afincada a su muñeca, sube decidida la guagua Girón y ocupa un lugar en el último asiento. Todo es nuevo para ella. Sus labios no dibujan sonrisa. No conoce a los otros niños que muy juntitos se van colocando. A su lado un pequeño maletín sobre cargado de ropa y aseo, así como la almohadita con la cual queda dormida cada noche. Solo cinco añitos. Es primera vez que nos separamos. Quizás esa noche apenas concilió el sueño. Enrique Villuendas la escuela primaria. Preescolar el grado. Tarará el destino. Hasta sexto grado, año tras año fue más de una vez a éste campamento pioneril.
2012.- Otra niña de trenzas copiosas, al despertar, declaró que desde anoche estaba nerviosa. Muy temprano en la mañana tomó su desayuno y sin perder un instante los muñequitos de la TV, dejó que la madre le ajustara el uniforme. Cientos de niñas y niños de todas las razas poblaron en sendas filas el patio central de la escuela. Cantaron el Himno Nacional. Hubo poesía y baile español hecho por niños y para los niños. El aula, el pupitre, los libros, la base material de estudio. Los padres se organizan para el apoyo, que si un poquito de pintura, ya las cortinas están, algo en CUP para ayudar a la limpieza, otro poco en CUC para tratar de comprar un ventilador, hace calor en el local. Uno de los presupuestos más grande del Estado cubano es dedicado precisamente a la Educación. La niña sonríe. Hay amiguitos del círculo infantil. Ya hizo otras amistades. El pequeño de la derecha le ofrece una galleta de soda. Comenzó la escuela…

miércoles, 18 de julio de 2012

NIÑOS DEL COBRE


Calor sofocante. Apenas la brisa abraza el frondoso árbol que cobija con su sombra los bancos junto a lo que fue el río Cobre. Un mar de niñas y niños rojiblancos inundan la calle al concluir la jornada estudiantil. Idiana, con sus dos años, se entretiene con su fantasía en una humilde casita de la periferia del poblado. No hay ataris ni plahstesion. Cuatro fiñes y una pelotica se enfrascan en una jugada que nada tiene que envidiarle a las competencias de categoría. En otra cuadra una plebe infantil se imagina estar en la pista más cotizada de la “Formula I”, solo que los carros de carrera son unas chivichanas construidas por los propios “pilotos”.  A unos pasos, la Casa de Cultura donde cuelgan los dibujos de una exposición colectiva, los temas diversos, la imaginación infantil tuvo rienda suelta. Aunque el poblado dista más de una veintena de kilómetros de Santiago de Cuba y es rodeado por una cordillera de montañas, cuando apreciamos los rostros de estos pequeñines, encontramos esperanza, felicidad, porque son los retoños de los hijos del Cobre.  

viernes, 1 de junio de 2012

LOS QUE MAS SUFREN


Verónica se levantó temprano como de costumbre. Hoy no pudo asistir al círculo infantil por la lluvia que cubre toda la ciudad desde horas de la madrugada. El locutor de Radio Reloj hace referencia al Día Internacional de la Infancia y vuelvo a mirar a la pequeña niña de cuatro años que tengo al pie de mi cama, tratando de que me levante para conversar conmigo. Desde que ocupaba el vientre de su madre recibió los cuidados y atenciones médicas requeridas. Vino al mundo en el mismo hospital de maternidad donde nací hace más de 50 años. Parto seguro, inmunidad al recibir 13 vacunas. Ya guarda con recelo el uniforme, el pomo de agua, la mochila y otros utensilios necesarios para cuando se incorpore a la escuela primaria. Por mi memoria corre la imagen de los hijos de Encarnación y Concha, la familia más humilde de la cuadra donde crecí. Vivían en una cuartería de piso de tierra. Los varones siempre andaban sin zapatos. Los padres eran semianalfabetos. Pasado los primeros años de la Revolución, fueron beneficiados con una casa de mampostería en un reparto construido por combatientes del Ejército Rebelde y que llevó por nombre Viviendas Campesinas. Raquel, la hija mayor es una destacada costurera y madre de familia que desde muy temprano tuvo que sustituir a su mamá. Lázaro recorrió el mundo con la flota mercante cubana y Bárbaro siguió al padre que se destacaba en las labores manuales y domina con ligereza el oficio de carpintero.  A mediados de los 80 conocí a un niño angoleño de nueve años, conocido popularmente por “El Ruso”, que noche tras noche ponía en juego su vida al violentar el perímetro de seguridad de un campamento militar en Huambo por llegar hasta los latones de la basura, donde se depositaban diariamente los residuos de comida. En el mundo mueren anualmente por hambre cerca de cinco millones de niños. Hay 2,2 millones de menores viven por debajo del umbral de la pobreza. Según un informe de la UNICEF difundido en Paris, cerca de 13 millones de niños padecen pobreza relativa o privaciones en los países de Europa. A finales de octubre de 2005 en Pakistán, una joven doctora cubana, recién llegada para brindar ayuda solidaria a las víctimas del devastador terremoto, fue convidada por una niña para que la acompañara hasta detrás de una pared destruida. Primero la duda y después la decisión de saber que le quería mostrar con tanto interés la pequeña. Cual no fue su asombro cuando descubrió a un pequeño cobijado cerca de un madero con la pierna derecha deshecha de la pantorrilla hacia abajo. Primeros auxilios, evacuación hacia el hospital de campaña más cercano. Salón de operaciones, amputación. Meses más tarde, el propio niño regresaba al aeropuerto de Islamabad caminando con soltura con ayuda de las muletas y estrenando sus pasos con el dominio de una prótesis implantada en Cuba. En Sri Lanka tras el paso del Tsunami de diciembre del 2004, muy cerca del “Tren de la Muerte” donde murieron miles de sirilankeses, un oso de peluche, que perteneció a un niño, soportaba el peso de un gran árbol doblegado por la naturaleza. En Puerto Príncipe, Haití, muchos fueron las familias que perdieron a sus hijos y muchos hijos quedaron huérfanos. En sus caritas se puede ver la huella de lo vivido. Cuando hemos sido testigo de estas realidades apreciamos con mucha más entereza la obra de la Revolución con sus defectos y virtudes. Y me enorgullesco de las declaraciones dadas por José Juan Ortiz a nuestra colega Margarita Barrios de Juventud Rebelde cuando dijo que “Cuba es el único país en desarrollo que puede celebrar el Día Mundial de la Infancia con una fiesta, porque no hay ningún niño excluido (…) Los cubanos se pueden sentir orgullosos de lo que tienen. Y dirigiéndose a las niñas y niños cubanos expresó: “Que sepan el tesoro que tienen, porque  muchas veces no lo valoran en toda su dimensión. A veces, cuando tienes algo, no le das el valor que merece. La protección de la infancia se vive en Cuba, no me lo tiene que contar nadie, la he vivido y me siento orgullosísimo de haber participado en el desarrollo de este proyecto social.”