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viernes, 1 de septiembre de 2017

Mi beca.

























Cincuenta y tres años después vuelvo a recorrer las aulas, pasillos, talleres y explanada del IPI Ho Chi Min, otrora Instituto Politécnico Ciudad Libertad donde fui becado por varios años.
Múltiples fueron los recuerdos. Allí el profesor Morales junto al resto de su colectivo, me enseñó a romper el arco eléctrico y profundizar en el conocimiento de los metales. De mucho me sirvió porque años más tarde en un taller de locomotoras a vapor, bajo la maestría de Peñate, perfeccioné el oficio, en el central azucarero Rubén Martínez Villena.
Por primera vez en esta escuela, aprendí el rigor de la disciplina muy similar a la militar, formábamos por compañías y pelotones, había pase de lista a las 10 p.m. y los viernes se hacían las cortes disciplinarias donde se ponía en juego el disfrute del pase de fin de semana de 2 de la tarde del sábado hasta el domingo en la noche antes del pase de lista.
Se agolparon en mi mente los meses de zafra en el campamento  La Revoltosa – actualmente territorio de la empresa la Cuba en Ciego de Ávila—tributando caña para el central Primero de Enero, antiguo Violeta en aquel entonces de la provincia de Camagüey. Cortábamos caña verde y quemada, así como antes que saliera el sol alzábamos una carreta de la dulce gramínea para después comenzar la campaña como macheteros inexpertos.
Recuerdo los momentos en que por las noches los más avezados trataban de enseñar a los “patones” a bailar casino, el baile que reinaba en los salones del Patricio. Como también la persistencia de formar un combo para imitar a Juan y Jr. Todo era sueño de juventud.
Ahora por doquier hay una acción para tenerla lista para el inicio del curso escolar. Recorro con la vista cada rincón y es como si volviera a aquellos años de estudiante. Jesús y Alexis están presente, ambos de mí mismo terruño, el primero alumno de galvanotecnia y el segundo profesor de pintura. Jesús sigue actualmente en el Peñón del Fraile en Santa Cruz del Norte viviendo al lado del mar y Alexis quien volvió a coincidir conmigo en este gremio de profesionales dejó de existir en Brasil.
Esta es mi beca. La escuela que gracias a la Revolución aún está lista para seguir formando jóvenes en diferentes oficios en favor de la sociedad.

martes, 1 de septiembre de 2015

¡Ya empezó!


























Llegó la hora sin apenas el astro rey ocupar su trono. Desde hace varios días el aseguramiento escolar por parte de la familia es tarea de primer orden. Amanece y todo está debidamente colocado para que la niña, tras su paso por el aseo personal, asuma su uniforme escolar.
Comienza el curso y ciento de miles de hogares cubanos están en función del estudiante. Atrás quedaron los recuerdos de las vacaciones merecidas en unión de la familia. Playas, teatros, circo, Coppelia, parques de diversiones, la bicicleta y el apego a los juegos en el celular de los padres.
Ahora el aula, los libros de textos, libretas nuevas y la acción de forrar todo lo necesario para protegerlos, lápices que en pocos días pierden la goma, el descubrimiento de los nuevos contenidos y la introducción desde tercer grado en el idioma inglés.
Ya transcurrió el primer día de ajetreo en la escuela tanto para maestros, alumnos, padres y porque no, para la familia. En lo adelante nuestras calles se poblarán de uniformes rojiblanco, azules, carmelitas, de jóvenes a la moda subiendo la escalinata rumbo al Alma Mater, mientras que otros se sienten orgullosos por vestir de bata blanca.
Juntos claustros de profesores, consejos de padres, familias, emprenden como todos los años la incesante tarea de la educación de los estudiantes quienes coronarán esos esfuerzos cuando al vencer el período de instrucción, obtengan los mejores resultados.






















































































































































































































































jueves, 11 de junio de 2015

Soñar no cuesta nada

La lluvia es perenne. La humedad es constante. El día se despeja por horas, pero en segundos la bruma viene desde los terrenos bajos y se va apoderando de todo. Es como si tuviéramos un lugar en el cielo. Nada se detiene.
Al amanecer mi fiel compañera se vuelve remolona y no responde a la acción del obturador. El paisaje es único. Entre la neblina se va dibujando la figura de Isabel seguida de su pequeño hijo, quien diariamente asciende el empinado cerro, por angostos trillos, para ir en busca de la vaca que le garantiza la leche. Sus manos son diestras a la hora de extraer el preciado alimento.
Cuando aún la Luna no ha cedido su estrado al Astro Rey, ya las llamas del fogón de Angélica nos esperan con un buen tinto acabadito de colar. Con lluvia o sin ella la vida no se detiene. El principal medio de transporte es el mulo o caballo, aunque por los caminos pedregosos los más jóvenes circulan, a velocidades insospechables, encima de sus modernas motos Yamaha o Hondas.
Deisy, la maestra del aula multigrado de la escuela rural, siempre llega cabalgando su corcel, escoltada de su pequeño Juan José,  para cada nueva jornada educativa con sus alumnos. El balón de fútbol, por cualquier rincón, siempre se encarga de los ratos de esparcimiento.
Es la época del desarrollo tecnológico y por estas alturas es normal encontrarse manos manipulando un celular androide o con vestuario típico de la zona empuñar un tablets último modelo. Pero también se escuchan anécdotas de desalojo, explotación, violencia.
A medida que me adentro en el mundo de la comarca descubro gentes maravillosas. Don Bernardo, tanto encima de su mulo o caminando enfundado en sus botas de caucho por atajos inhóspitos, machetín a la cintura y cobijado debajo de su sombrero de paño, recordando los orígenes.
Camilo y Adrián, jóvenes ellos, imprescindibles a la hora de hacer camino al andar por estas elevaciones que al enfrentarlas ponen a prueba la preparación física, aumentan considerablemente la “sinfonía” del ritmo cardiaco y nos ratifican el  precepto martiano de que subir montañas hermana hombres.
Cuando reposo mi cabeza en la almohada cada noche, hay un pensamiento para aquellos que en breve tiempo supieron agenciarse la amistad de quien escribe estas letras, porque cuando les mira a los ojos a mujeres, niños y hombres de estas montañas está convencido de que pueden alcanzar sus utopías.












































viernes, 4 de abril de 2014

PIONERO SOY

Hoy a lo largo y ancho del Caimán, no quedó un pionero, por intrincado que viviera, que no celebrara el 4 de abril, fecha en que se festeja la creación de su organización infantil.
Las aulas y las escuelas trocaron las libretas y los lápices por piñatas, cake, dulces de todo tipo, refrescos, “pancho largo” --caramelo melcocha — y cuanta golosina hecha por las manos de las madres de los pioneros quienes años tras años, y en más de una ocasión al año, organizan y garantizan la alegría de los fiñes en sus conmemoraciones.
A los del primer grado le entregaron su diploma con letras bien grandes: Ya se leer.  Alegría en los pioneros y también en los familiares y maestros que se esfuerzan por darlo todo por su enseñanza y esperanza de vida.
Recuerdo cuando Griset era pionera y todos los fines de semana tenía alguna actividad. Campamento de pioneros de Tarará, grupos de baile, pioneros exploradores, acampada en el campamento de pioneros del Parque Lenin. La encomiable labor de la guía Elodia que con su entusiasmo contagiaba a grandes y chicos.
De esas pequeñas actividades donde el juego, la risa y las actividades infantiles dirigidas pedagógicamente se van forjando esa generación naciente que al paso de dos décadas ya están saliendo de la universidad listos a enfrentarse a los retos de la sociedad.
Los que peinamos canas hoy también tuvimos nuestro momento. Las Patrullas Juveniles Revolucionarias nos vincularon a la efervescencia de los primeros años de Revolución, otros en la naciente Asociación de Jóvenes Rebeldes y lo que surgió después la Unión de Jóvenes Comunistas. Ahí se forjó nuestra juventud y como ella, los pioneros de hoy darán continuidad al camino trazado. Por eso el trovador entonaba: Pionero soy de corazón….