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viernes, 4 de abril de 2014

PIONERO SOY

Hoy a lo largo y ancho del Caimán, no quedó un pionero, por intrincado que viviera, que no celebrara el 4 de abril, fecha en que se festeja la creación de su organización infantil.
Las aulas y las escuelas trocaron las libretas y los lápices por piñatas, cake, dulces de todo tipo, refrescos, “pancho largo” --caramelo melcocha — y cuanta golosina hecha por las manos de las madres de los pioneros quienes años tras años, y en más de una ocasión al año, organizan y garantizan la alegría de los fiñes en sus conmemoraciones.
A los del primer grado le entregaron su diploma con letras bien grandes: Ya se leer.  Alegría en los pioneros y también en los familiares y maestros que se esfuerzan por darlo todo por su enseñanza y esperanza de vida.
Recuerdo cuando Griset era pionera y todos los fines de semana tenía alguna actividad. Campamento de pioneros de Tarará, grupos de baile, pioneros exploradores, acampada en el campamento de pioneros del Parque Lenin. La encomiable labor de la guía Elodia que con su entusiasmo contagiaba a grandes y chicos.
De esas pequeñas actividades donde el juego, la risa y las actividades infantiles dirigidas pedagógicamente se van forjando esa generación naciente que al paso de dos décadas ya están saliendo de la universidad listos a enfrentarse a los retos de la sociedad.
Los que peinamos canas hoy también tuvimos nuestro momento. Las Patrullas Juveniles Revolucionarias nos vincularon a la efervescencia de los primeros años de Revolución, otros en la naciente Asociación de Jóvenes Rebeldes y lo que surgió después la Unión de Jóvenes Comunistas. Ahí se forjó nuestra juventud y como ella, los pioneros de hoy darán continuidad al camino trazado. Por eso el trovador entonaba: Pionero soy de corazón…. 


martes, 22 de enero de 2013

LA MARINA DE SIEMPRE.


























Los contrincantes son fuertes. Plumas reconocidas con sus propios estilos y manera de hacer periodismo. El jurado no menos despreciable. La decisión Marina Menéndez. Hoy recibió el diploma que la acredita como la premio ramal por la obra de la vida, “Jorge Enrique Mendoza” en el año 2012 en prensa escrita. Es la Marina que desde muy joven ha estado vinculada a las redacciones del periódico de la juventud cubana. La vistosa mulata que vemos lo mismo encima de una moto babetta que en una bicicleta china por las calles de La Habana, su Habana. La que caminó por la zona desmilitarizada en El Caguán cuando aquellas conversaciones de paz en Colombia. La única persona que sin pensarlo, encendió un cigarro en el salón plenario de la Asamblea General de la ONU en New York. Una de las voces que domingo tras domingo, en pleno período especial, cuando se redujo al máximo las tiradas de los medios impresos, llevó Rebelde en Rebelde a la radio. La misma que se ha ganado un digno puesto en la Mesa Redonda de la televisión cubana por los acertados análisis de los temas internacionales. Es la joven que cortaba cable cuando el linotipo en la redacción de internacionales de Juventud Rebelde, ahora menos joven de edad, pero con eterna juventud de corazón quien se desempeña como subdirectora editorial. La mujer que tiene apego por los ejercicios y la que gran parte de nuestro gremio la quiere por sus cualidades profesionales y humanas. Elio, su padre, debe estar lleno de regocijo. Elio y Marina, dignifican la profesión.