Powered By Blogger

jueves, 22 de agosto de 2013

Irma en presente.

Foto: Roberto Morejón Rodríguez


 Humildad, voluntad y entereza la caracterizaron. Su nombre convocó y la sala polivalente de la Casa de la Prensa en la capital resultó pequeña para las mujeres y hombres que acudieron, familiares, colegas, personal médico del Cardiovascular y vecinos entre otros.
 Se habló de la miliciana holguinera, de la periodista y más tarde dirigente de la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC, de la fundadora de la Editorial Pablo de la Torriente Brau, de su pasión por colocar en el lugar que merecía el humor gráfico y las historietas.
 De la mujer incansable que ayudaba a cuanto joven se cruzara en el camino y de lo emprendedora por cumplir cuantas tareas le eran encomendadas o por su propia personalidad ella asumía.
 Las palabras de los presentes brotaron como agua de manantial de la misma tierra que la vio vestida con traje de alfabetizadora y más tarde de miliciana, el mismo uniforme que guardaba con celo para vestirlo en su último adiós, según sus propios deseos.
 Vivió para hacer el bien, para servir al prójimo. Fue tenaz en el combate contra el debilitado corazón que nunca renunció a ser grande, como grande ha sido la huella que ha dejado en los que la conocieron y el ejemplo que nos dio para seguir en cada acción del gremio de los periodistas cubanos y en esta gran obra que puso en nuestras manos Fidel. Irma Arma, la entrañable compañera, sigue presente entre los colegas y sin duda, hoy quedó demostrado.

martes, 13 de agosto de 2013

jueves, 23 de mayo de 2013

VALORES DE MADRE Y AMIGA




























Son las mismas calles que caminé a mediados de la década del 60 del pasado siglo cuando estudiaba becado en Ciudad Libertad. El teatro Manuel Ascunce Doménech donde todas las semanas por uno y otro motivo nos reuníamos los alumnos del pedagógico y el tecnológico. Muy cerca la explanada del polígono donde en 1959 a Fidel se le posó una paloma blanca en el hombro, al igual que 30 años después. Hoy el destino es la Facultad de Humanidades de la universidad central pedagógica Enrique José Varona. En una sencilla aula apoyada por una computadora Alina Victoria  parece una experimentada pedagoga. Luce una blusa malva de corte pakistaní. Rápido como el viento pasan por mi mente las jornadas en las alturas del Himalaya en la Cachemira pakistaní cuando Cuba desplegó 32 hospitales de campaña para ayudar mitigar el dolor a ese pueblo tras el terremoto sufrido en octubre de 2005. Hoy no hay cobertura de desastre, pero Alina está tensa minutos antes de comenzar la defensa de la maestría, por optar la máxima calificación de Master en Didáctica de las Humanidades. El auditorio aunque pequeño, formado por sus colegas del periódico y quienes en algún momento de su vida hemos ocupado parte de su afecto y amistad. Al argumentar sobre el tratamiento de los valores en las páginas del periódico Trabajadores dijo que se basó en una investigación de muestreo hecha a los 52 números publicados en el año 2010, así como encuestas a periodistas y estudiantes de periodismo. Los reportajes y las entrevistas son los géneros más empleados por los reporteros para tratar el tema. Y entre los valores más abordados el patriotismo y la honestidad. Se afianzó en el papel socializador de la prensa en el abordaje de los valores en nuestra sociedad, así como la búsqueda de la intencionalidad al respecto en los trabajos dirigidos a los jóvenes trabajadores. También enfatizó en acercar el fundamento científico al tratamiento de los valores en los medios, sin estar ajenos a los realizados por especialistas y grupos multidisciplinarios, buscando incidir en la sensibilidad humana de los periodistas y que no asuman el tratamiento del tema como un mandato, sino como necesidad propia de los medios de prensa en los diferentes productos comunicativos. Victoria dejó claro en su defensa que es un reto para la prensa cubana, en particular para los periodistas y directivos en la elaboración de una estrategia sobre el tema en las distintas redacciones, con un abordaje sistemático y creativo. Después de aprobado 30 créditos y con la profundidad que desarrolló la defensa de su tesis, el Tribunal consideró que al escuchar además las respuestas a las preguntas de la oponente, calificar el trabajo de EXCELENTE. Todos aplaudimos y nos admiramos como si estuviéramos en las gradas del Latinoamericano, pero en particular la más joven de las colegas presente por ser protagonista de la defensa académica que hizo Alina Victoria Mena Lotti, su propia madre.





martes, 7 de mayo de 2013

CAZADOR CAZADO



































Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa éso!
Tengo la edad que quiero y siento. La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso. Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo! No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven... no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo. Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas...
Valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
José Saramago
Premio Nobel de Literatura 1998.


domingo, 21 de abril de 2013

EL RODEO CUBANO VIVE


El rodeo recorría Cuba de punta a cabo, como lo hacían los circos y los parques de diversiones. En mi pueblo, aprovechando las gradas, las estructuras siempre se ubicaban en el terreno de pelota del club deportivo. Allí en su momento pude apreciar la maestría de Poppy Cross, extraordinario acróbata a caballo, así como la monta de un  ejemplar negro que llevaba por nombre “Furia” y de mucha fama por cerrero, por un guajiro de Mula Quieta. El primer Rodeo de la historia se celebró el 4 de Julio de 1883, en Texas, EEUU por la competencia entre los vaqueros durante los trabajos de arreo del ganado para llevarlo de un lugar a otro, contarlo y marcarlo. En nuestro país dieron continuidad a las corridas de toros que se efectuaban principalmente en las plazas de La Habana, Cienfuegos, Pinar del Río y Camagüey. La Feria Agropecuaria de Boyeros estuvo de fiesta campesina y ganadera. Apenas se podía dar un paso por la cantidad de espectadores. Ejemplares de todos tipos y razas se fundían con el público. Diversidad de sombreros que identificaban a los hombres de botas vaqueras y espuelas. Rodeo internacional del bueno. Gradas colmadas de familias con sus hijos. Los seguidores de este deporte fuerte se encargaron de premiar a mujeres, hombres y hasta niños que pusieron a prueba su destreza en el dominio de caballos, novillos y toros. El rodeo cubano vive y hace vivir.




martes, 9 de abril de 2013

LOCOMOTORA DE ALTOS QUILATES
























Hace más de tres años está inerte, disfrutando de la sombra de un árbol frondoso en el parque del Agrimensor a un costado de la Terminal Central de Ferrocarriles en La Habana. La conozco desde mi niñez cuando de la mano de mi abuelo Machin, me deleitaba con verla pasar de un lado a otro arrastrando carros cargados de la dulce gramínea con destino al basculador del central azucarero y sacando rumbo al patio del ferrocarril los vacíos. En su tiempo fue la locomotora en activo más antigua de América. Fue la máquina de vapor más antigua en Cuba y el continente que aún  se mantenía en activa labor. El certificado de nacimiento de la locomotora es de Filadelfia 1878. A su llegada a La Habana, después de salir de la fábrica Baldwin, fue empleada en el acarreo de pasajeros entre Regla y Casablanca. Después fue a parar al ingenio Averhoff en Aguacate, actual provincia de Mayabeque. En la primera década del Siglo XX, al desaparecer este ingenio, pasó al central Rosario, más tarde renombrado con los años como Rubén Martínez Villena. A finales de la década del 60, en mis inicios como obrero, la conocí de cerca. Trabajé en el taller de reparaciones de locomotoras del Villena como aprendiz de soldador. Conocí de la maestría de los mecánicos, paileros y soldadores por mantenerle la vitalidad. En la zafra del 1970 bastantes veces que corrí junto a ella de un lado para otro, cumpliendo turno de retranquero, por necesidad propia del momento. En algún instante con la supervisión de Jorge Pargas, alias el Gato, maquinista, hasta me atreví a inyectar arena en el carril para romper la inercia y salir a paso forzado con el carro enganchado. Hasta de fogonero asumí y bastante carbón que había que palear para mantener el combustible que la hiciera funcionar. Carbón y agua son sus energías principales. Ahora que retornó a los periódicos la información de zafra, cuando se habla que se incumple el plan de la contienda por diferentes razones o justificaciones, recuerdo que un viejo conocedor del tema al ver una mesa redonda, cuestionó lo dicho por los especialistas, pero también me viene a la mente el encomiable trabajo desarrollado por esta pequeña locomotora en sus años de vida activa en función de la industria azucarera. 

























jueves, 14 de marzo de 2013

MUJERES DE ZOOM PROFUNDO
























Al ver las imágenes dos nombres acuden a mi mente: Mercedes Ramírez y Felicia Hondal, pioneras de mujeres fotorreporteras en el periodismo cubano, la primera en la revista Mujeres y la segunda en el periódico Granma. En la muestra hay autoras de experiencia como Nohema Díaz Muñoz del periódico Invasor de Ciego de Ávila y Martha Vecino quien tuvo su base en los Estudios Fílmicos de las FAR y muchos años después en la revista Bohemia. Otros nombres, incluso de la generación de la Y, rubrican las imágenes expuestas en la galería de la Unión de Periodista de Cuba, UPEC. La realidad de la sociedad vista a través del zoom de las cámaras de mujeres fotorreporteras, quienes nos muestran que ellas también tienen ojo agudo, al interpretar la realidad de la sociedad que les ha tocado testimoniar. Hoy desperté con una pesadilla por una gran bronca “al no permitirme hacer fotos, por no estar autorizado”, cualquier semejanza con la realidad huelgan las palabras. Es el Día de la Prensa Cubana y quiero terminar estas líneas también con dos nombres: Yaimí Ravelo Rojas y Anabel Díaz Mena, quienes primero se vincularon al trabajo periodístico como formatistas en el departamento de fotocomposición del periódico Granma y después, sin cejar en sus estudios universitarios emprendieron el camino fascinante de la fotografía de prensa. La primera arraigada a las fotos del campesino y su tierra; y la más bisoña, con momentos cumbres de conciertos de música, donde también la mujer es el sentido de la imagen. Con estas líneas llegue mi mayor respeto a todas y todos quienes hemos escogido al periodismo como sentido de nuestras vidas.