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lunes, 16 de marzo de 2015

Reflexiones sobre el fotoperiodismo contemporáneo




1. NI LA CÁMARA MÁS AVANZADA
“Aunque suene trillado, ni la cámara más avanzada o cara, ni la memoria con mayor capacidad hacen a un buen fotógrafo. Hacer foto —y quiero referirme sobre todo a la foto de prensa—, requiere un equipaje personal mucho más sofisticado que tiene que ver con el concepto, conocimiento y sentimiento que llevan a crear con luz”.
2. LA CANTIDAD NO ES CALIDAD
“Los fotógrafos cumplen con su orden de trabajo y dejan de lado la foto de vida cotidiana que es el pulso de la nación. Es necesario regresar la mirada y recordar la forma de trabajar de los hermanos Mayo, de Héctor García, Enrique Bordes Mangel, Rodrigo Moya, Armando Lenin Salgado y Nacho López, entre otros. Todos estos fotógrafos se caracterizaban por su rebeldía, su irreverencia y su frescura al hacer imágenes. Se movieron para distribuir sus fotos, tocaron puertas, insistieron, exigieron. No esperaban el halago o la lisonja, pensaban realmente –y con justa razón— que sus fotos eran una parte importante de la memoria de nuestro México”.
3. EL FOTOPERIODISMO QUE QUEREMOS
“Recientemente, la revista Cuartoscuro recibió el premio Nacional de Periodismo por el trabajo del corresponsal en Sinaloa, Rashide Frías. El jurado calificó su labor como claro ejemplo del fotoperiodismo contemporáneo donde si hay investigación, información y  opinión profesional desarrollada en su ensayo sobre la realidad que viven cientos de estudiantes de la Primaria Bicentenario de Culiacán. El lenguaje y la técnica fotográfica permitieron al autor mostrar de manera consistente las condiciones dramáticas en las que estudian miles de alumnos a lo largo de la República Mexicana. Este es el fotoperiodismo al que aspiramos en Cuartoscuro, donde la base es la lectura de los diarios nacionales e internacionales, así como el acercamiento a la literatura y las Bellas Artes son rutas para contar mejores historias a través de nuestro oficio”.
4. ESPACIO Y LECTURA DE LA FOTOGRAFÍA
“En nuestro país no es costumbre como en Francia o Inglaterra o los Estados Unidos enviar fotógrafos a las zonas de guerra. En América Latina, Brasil tiene sí esa disposición de mandar fotógrafos a los diversos conflictos, pero no México. El Sol de México fue pionero en la materia y todavía tiene dos páginas de espacios destinados al fotógrafo que quiera exponer su trabajo. En aquella época hacías muchas cosas caminando y en el trayecto tenías oportunidad de hacer fotografías. El apoyo a la fotografía no consiste en que te den mucho espacio en un periódico o revista. He hablado recientemente con algunos editores de periódicos que dicen que publican fotos grandotas porque así apoyan a la fotografía. Eso no es cierto, lo que hacen es publicar fotos grandes, pero apoyar a la fotografía es otra cosa. Tiene que ver con la lectura de la foto, agregarle ironía y crítica, como se comenzó a hacer en el Unomásuno”.
5. NO ES LO MISMO UN PERIODISTA QUE UN DUEÑO DE PERIÓDICO
“Conozco a muchos dueños de periódicos que se dicen periodistas pero no lo son. Una cosa es un periodista y otra cosa es comprar un periódico. Creo que una de las razones por las que en Guatemala se venden más periódicos que en México –ya no digamos Estados Unidos y Europa- es porque dependieron siempre de la publicidad oficial. No hubo necesidad de haber buenos medios y por eso tienen tan poca aceptación”.
6. EL FOTÓGRAFO Y LAS ÓRDENES
“En los medios, los fotógrafos en general peleamos poco. Lo único que queremos es que nos den buenas órdenes y la realidad es que no hay buenas o malas órdenes, sino malos o buenos fotógrafos.
7. NO OLVIDARSE DE LOS LECTORES
“En nuestro trabajo, lo más importante de todo es no olvidarnos de los lectores y mucho menos de los lectores de los periódicos digitales. Creo que ese es el principal problema en México: nos hemos olvidado del lector, que es uno de los sectores más influyentes de la sociedad mexicana. El hombre o mujer que lee un periódico es un hombre o una mujer que piensa. Quien lee periódicos es una persona que decide”.
8. EL COMPROMISO DE UN FOTORREPORTERO
“Un fotorreportero debe comprometerse con su trabajo, pero no hablo de un compromiso político, sino de que el fotógrafo conozca el tema que va a retratar y se comprometa con los lectores Tiene que saber del partido de futbol que le toca, del tema de cultura, etc. Porque entre más información tenemos los fotógrafos, manejamos mejor el instrumento que tenemos a la mano, es decir, la cámara. Nuestro compromiso no es con un partido político, sino con el periodismo, a convertirnos en testigos y contar la historia”.
9. LA GRAN DEUDA DE LOS MEDIOS
“Creo que la gran deuda que tenemos los medios periodísticos es que no hemos sido lo suficientemente comprometidos con los lectores. En la actualidad, muchos periodistas parecen dirigentes partidarios y no parecen directores de periódicos sino líderes de organizaciones y por tanto se dedican a regañar a los lectores. Y lo que precisamente nunca debemos hacer es precisamente eso: regañar o maltratar a nuestros lectores.
10. SER O NO SER ARTISTA
“Muchas veces se cree que hacer fotografía digital te convierte inmediatamente en un artista. Más allá de ser artista o no, más allá de determinar si la fotografía es arte o no, lo importante es ser bueno o malo en la fotografía.”
(Tomado de sin embargo.mx)

lunes, 25 de febrero de 2013

DIPUTADO DE HIDROQUINONA Y SULFITO
























Conocí en el 2000 en el plenario de la Asamblea Nacional de Venezuela al fotorreportero Francisco Solórzano, más conocido por Fraso. Ocupaba un escaño, vestía de traje y una corbata donde sobresalía la efigie del Che. Sentí orgullo por la profesión. Hoy experimento la misma sensación pero mucho más arraigada. Tony Hernández, no lleva el sombrero campesino, ni de su cuello cuelga la acostumbrada cámara fotográfica. En la solapa del traje cuelga el sello que lo identifica como uno de los diputados cubanos de la Octava Legislatura. Los colegas que damos cobertura a la sesión constitutiva estamos contentos. Tony es el primer fotógrafo en Cuba en ocupar un asiento en el parlamento. En mi mente se agolpan los recuerdos cuando Joaquín, su padre, con las uñas de ambas manos marcadas por las huellas de los productos químicos del laboratorio, iniciaba a ambos hijos, Joaquín y Tony, en el oficio de dibujar con la luz. La etapa de estudiante de piloto y su acercamiento al profesor René González, uno de sus paradigmas. Actualmente una de sus pasiones es la lucha por la liberación de los Cinco Héroes, su trabajo como editor fotográfico en la Agencia Central de Noticias y la responsabilidad asumida como  delegado  del Poder Popular en la barriada de La Habana Vieja. Ya contamos con un diputado de hidroquinona y sulfito.


miércoles, 3 de octubre de 2012

ETERNAMENTE CHE


La fuerte lluvia, en las adoquinadas calles de La Habana Vieja, no fue impedimento para que un sin número de mujeres y hombres de diferentes generaciones, poblaran los pasillos del Hostal Villanueva, lugar donde se inauguró la exposición fotográfica colectiva Eternamente Che, con la curadoría de Roberto Chile. Fue la primera para homenajear al hombre que dedicó la vida por la causa de los desposeídos. La fotografía inició, y en pocos días le sucederán otras dos, en la casa del ALBA y en el Memorial José Martí. Los artistas del lente, el pincel y la creyola  rinden tributo al Guerrillero Heroico. En la inauguración, fuertes palmadas de los presentes para Liborio, como digno homenaje a quien tuvo la oportunidad de inmortalizar al Che en sus cotidianas jornadas de trabajo voluntario y el destino le impidió estar presente. Imágenes de todas épocas. Las épicas y actuales. Perfecto Romero el combatiente-fotógrafo con la imagen del guerrillero en la campaña de Las Villas; Rubiera el meteorólogo con la cotidianidad de  las calles habaneras y el rostro del argentino pintado en una gran pared con lemas alegóricos y un niño que irrumpe en el encuadre; así como Roque, la estudiante de tercer año de periodismo, quien no acaba de sorprenderse por tener una foto de un joven sentado en lo que fue un embarcadero con una camiseta del Che; por solo citar tres ejemplos. Los fotógrafos cubanos siguen inmortalizando al comandante-fotógrafo en su andar por la vida, no hay dudas, esta exposición así lo demuestra.

viernes, 8 de junio de 2012

EL HORROR DE LA GUERRA


La guerra de Vietnam fue la última donde los corresponsales de guerra pudieron trabajar con soltura. Desde entonces el Gobierno Norteamericano ha impedido que quienes reportan la guerra trabajen de acuerdo a sus intereses. Se creó una nueva “agencia”: el Pentágono. Y en la guerra genocida que llevan en Irak, los preparan con antelación y después los empotran junto a las unidades, para tener bien controlada la información y quienes están fuera del juego, reciben como premio lo sucedido a los periodistas que se ubicaban en el Hotel Palestina. Recordemos al cámara español José Couso y al resto de sus colegas. Nunca es tarde para apreciar una buena foto. Comparto con ustedes la información aparecida en BBC Mundo.
Es una de las fotos que han marcado el siglo XX. Una imagen que congeló para siempre el sufrimiento de una niña y el horror de la guerra.
El 8 de junio de 1972, un avión de Vietnam del Sur (todos saben que fue norteamericano y piloteado por los yanquis) bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. Cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nick Ut registró la famosa imagen y salvó su vida.
El fotógrafo tenía 20 años cuando captó la imagen que recorrió el mundo y cambió la percepción de la guerra en Vietnam. Una imagen de la que se ha dicho que "nunca envejece".
Desde Los Ángeles, donde trabaja para la agencia Associated Press, Nick Ut conversó en forma exclusiva con Alejandra Martins de BBC Mundo.
Nick en Vietnam

¿Qué recuerda del día en que tomó la foto?
Me acuerdo del 8 de junio de 1972. Fui muy temprano en la mañana a la carretera número 1 hacia la aldea de Trang Bang. Llegué a las siete de la mañana, vi intensos bombardeos y combates entre los ejércitos de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur y tomé muchas fotografías. En la tarde fue cuando de pronto lanzaron cuatro bombas de napalm sobre la aldea, cerca de la casa de Kim Phuc.
Empecé a ver columnas de humo y mucha gente que salía corriendo. Vi una señora mayor que corría con un bebé en brazos. El bebé había muerto en sus brazos, corría y decía, ¡por favor ayúdenme, por favor ayúdenme!
Entre el humo negro vi a Kim Phuc que corría gritando "¡demasiado caliente! ¡demasiado caliente!, y tomé muchas fotografías. No quería que muriera, dejé mi cámara a un lado, la levanté, le di un poco de agua y la llevé en mi auto al hospital para tratar de salvar su vida. Sabía que si la dejaba allí moriría.
Tenemos entendido que muchos fotógrafos, cuando Kim Phuc pasó corriendo, estaban rebobinando sus cámaras, pero usted tenía una cuarta cámara de reserva en su bolso, algo que siempre acostumbraba.
Así es. Cuando pasó la señora mayor con el bebé, todos los fotógrafos tomaron muchísimas fotos y las cámaras hace treinta años no eran como las de ahora. Cuando Kim apareció corriendo, muchos fotógrafos estaban rebobinando el rollo.
Un buen amigo mío, David Bennard, de la revista Life, cuando vio que yo saqué una foto me dijo "Nicki, cuando te vi con tu cámara, me di cuenta de que me había perdido algo grande".
Nick años después.

¿Que sintió como fotógrafo, entre, por un lado, la urgencia de fotografiar y hacer que la imagen se publique cuanto antes y, por el otro, el deseo de ayudar a la niña?
Cuando la vi me dije, ¡Dios mio. No quiero que muera! Yo me dije, no voy simplemente a regresar a Saigón (hoy ciudad Ho Chi Min), antes quiero salvar una vida, le di agua y la cubrí con un poncho, luego la llevé al hospital y les pedí a los doctores que la ayudaran.
En la guerra en Vietnam los médicos veían gente morir cada día. Yo les dije, esta niña tendrá un gran impacto en los medios, ayúdenla, no la dejen morir.
¿Qué pasó cuando llegó a la oficina de Associated Press (AP)?
Luego del hospital fui inmediatamente a la oficina y con un técnico comenzamos a ver las imágenes en el cuarto oscuro. Sabía que había tomado una buena fotografía, pero nunca se sabe, podía haber habido un problema con la película.
De pronto vi en el negativo que la imagen podía distinguirse con mucha claridad. Me puse las manos en la cabeza y dije ¡Dios mío, es una gran foto! Imprimimos una copia pequeña para que la viera mi jefe.
Sabemos que la foto fue descartada en un primer momento porque no se publicaban fotos con desnudos frontales.
Cuando mi editor Carl Robinson vio la foto me dijo "Nick, no podemos publicarla en Estados Unidos, por el desnudo". Pero esperamos a que llegara el jefe de la oficina, Horst Faas, quien me preguntó que había pasado. Le dije que había habido un ataque con napalm que había quemado las ropas de las víctimas.
Cuando Horst vio la imagen de Kim Phuc le dijo a Carl: "Enviemos esta foto inmediatamente, ahora mismo, no me importa lo que digan".
Cuando la foto se publicó en Estados Unidos tuvo un tremendo impacto. ¿Qué sintió usted en ese momento?
Me sentí muy feliz y pensé en mi hermano, que también era fotógrafo de AP y murió en la guerra en 1965. Tenía 28 años.
¿Cuantos años tenía usted cuando tomó la foto?
Yo tenía 20 años. Mi hermano siempre me contaba historias de la guerra. No quería que la gente siguiera muriendo. Creía en el poder de las fotografías, me decía, si el mundo ve lo que está sucediendo en Vietnam querrá poner fin a la guerra.
Luego de que mataron a mi hermano, yo pensaba, algún día tomaré fotografías. Tenía 14 años cuando AP me dio un trabajo luego de la muerte de mi hermano.
¿Quién le enseñó a usar una cámara? ¿Fue su hermano?
Cuando vivía con mi hermano, él me mostraba cómo usar diferentes cámaras, Leika, Nikon. Él me enseñó fotografía. Y me decía, "Nick, en la guerra se necesitarán más fotógrafos jóvenes como tú". Él siempre estaba viajando con distintas misiones. Cuando volvía me mostraba lo que había hecho. Luego de la muerte de mi hermano, seguí aprendiendo más por mi mismo.
La foto de Kim Phuc muestra con gran poder el sufrimiento causado por la guerra y aún hoy trae lágrimas a los ojos de muchos. ¿Qué sintió usted como vietnamita al ver esa imagen del sufrimiento de todo un país?
La foto tuvo un impacto profundo en mí. Hasta hoy en día la gente habla de esa foto y a donde voy con mis cámaras muchos saben quien soy. Voy a Vietnam cada año, y ahí la gente me dice, "Nick, tu foto cambió la guerra". Me siento muy feliz, hice un buen trabajo.
¿Cuál ha sido su relación con Kim Phuc?, ¿Aún está en contacto con ella?
Kim Phuc es como mi hija. La llamo muy seguido para conversar y ella siempre me llama "tío Nick".
Siempre le pregunto cómo se siente, cómo está su familia. Siempre la visito cuando voy a Toronto, donde ella vive. Siempre me hace feliz verla.
¿Cuál es su trabajo actual como fotógrafo?
Soy fotógrafo de AP en California y hago de todo un poco, deportes, Hollywood, lo que venga.
¿Enseña fotografia?
He visitado muchas universidades para hablar de mi experiencia y la foto de Kim Phuc. No sólo en Estados Unidos sino en el extranjero. También viajo cada dos años a Hanoi para enseñar fotografía. Incluso los niños me conocen muy bien, aunque no vivieron la guerra, me abrazan, me llaman héroe.
Muchos fotógrafos me piden consejos, algunos antes de ir a Irak. Yo les recomiendo qué tipo de cámaras llevar, que no sean demasiado pesadas, qué tipo de lentes. Antes yo siempre cargaba cuatro cámaras, para no quedarme sin película. Hoy no es necesario, con cámaras digitales, que además son más livianas, se pueden llevar solo dos cámaras y un par de lentes.
¿Tiene hijos?
Dos, un varón, de casi 25, y mi hija, de 23. Les compré todo el kit, pero no les gusta la fotografía, toman fotos para divertirse, tienen sus trabajos, lo que ellos decidan, la vida de un fotógrafo no es fácil, hay mucha competencia hoy con todas las cámaras digitales, la vida de un fotógrafo freelance es difícil.
¿Cómo ve su misión como fotógrafo?
La misión de un fotógrafo en Vietnam era crucial. No es como la guerra de Irak, por ejemplo, donde los medios estaban más controlados.
En Vietnam podíamos viajar a donde quisiéramos y se tomaron fotos como los del los ataques con napalm, o esa famosa foto del momento en que matan a un hombre sospechoso de ser del Vietcong de un tiro en la cabeza.
En la guerra de Vietnam nadie chequeaba tus fotos, hoy te piden que les muestres las fotos que tomaste. En Vietnam podíamos pasar de un frente a otro, ir al Vietcong, nadie controlaba a los medios, hoy te dicen que no estás autorizado a tomar fotos de restos de soldados.
Cuando la gente en cualquier parte del mundo ve su foto. ¿Qué es lo que usted espera que sientan? ¿Qué desea que la imagen transmita?
La gente todavía hoy me dice, Nicky, tomaste la foto del siglo XX, aún hoy es una foto muy poderosa.
Quiero que cuando la gente vea esa foto entienda que no quiero más guerras en el mundo. Hay que acabar con las guerras. No debe haber más fotos de quemaduras de napalm. No sólo hablo de la guerra de Vietnam. No debe haber ninguna guerra. En Irak muere gente cada día. Es muy triste.
Nick y Kim.

LA NIÑA DE LA FOTO
Kim Phuc con su hijo Thomas. Foto: Joe McNally.
Kim Phuc vive ahora en Canadá, desde donde conversó con Alejandra Martins de la BBC.
¿Cómo recuerda aquel 8 de junio de 1972, día del ataque con napalm?
Siempre recuerdo ese día. Nos habíamos refugiado con mi familia, vecinos del pueblo y soldados en el templo. Habíamos almorzado, cuando vimos el humo amarillo despedido por los aviones para marcar el blanco de un bombardeo.
Nos dimos cuenta de que iban a atacar el templo. Los soldados, survietnamitas, nos dijeron que debíamos salir, primero los niños.
Comencé a correr con los otros niños. Veía que el avión volaba cada vez más bajo y más cerca, cuando de pronto lanzó cuatro bombas.
Sabía que debía seguir corriendo, pero era una niña, y cada tanto me detenía a mirar. Repentinamente escuche las explosiones, y me vi rodeada de fuego, estaba por todas partes. Sentí el fuego en mi brazo izquierdo. Recuerdo que pensé, ¡oh, no! tengo quemaduras, ¡ya no seré normal! Estaba tan asustada. Mis ropas se consumieron con el fuego. Agradecí a Dios que mis pies no se habían quemado, y pude seguir corriendo.
Huí del fuego y recuerdo que pude ver a mis hermanos y a mi primo, sólo corríamos y corríamos. En un momento estaba tan exhausta que no pude más y me detuve. Uno de los soldados me dio agua para beber. Yo gritaba, nam ua, nam ua, en vietnamita, que significa, demasiado caliente. El soldado tenía una cantimplora con agua y la vertió sobre mi cuerpo. Ahora sé que no debía hacer eso, pero él intentó ayudarme.
En ese momento me desmayé y ya no supe más nada, hasta que me desperté mucho, mucho después en un hospital.
Hay otra famosa fotografía de ese día que muestra a su abuela corriendo cargando a su primo de tres años, inconsciente y con la piel negra y despellejada de las quemaduras. ¿Qué pasó con su familia?
Ese día perdí a mis dos primos, uno de nueve meses y otro de tres años. Mi tía, la madre de los niños, sufrió graves quemaduras en un brazo y una pierna. Ella aún vive en Vietnam.
¿Quién le llevó al hospital?
Supe posteriormente que después de quedar inconsciente quien me llevó al hospital fue el "tío Ut", como yo llamo a Nick Ut (el fotógrafo vietnamita de la agencia Associated Press que capturó la famosa imagen).
Me llevó en su auto. Mis padres no estaban allí. Ellos corrían detrás de nosotros y no pudieron atravesar el fuego, así que debieron regresar al templo.
Permaneció en el hospital durante 14 meses, y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel ¿Cómo enfrentó esto una niña de nueve años?
Fue terrible. Era tanto el dolor y la picazón. Estaba discapacitada, mi brazo, mi mano, mi axila, mi cuello, se contrajeron, y tenía que hacer ejercicios cada hora, cada día, y toda vez que lo hacía el dolor era enorme.
No quería hacerlo, pero mi mamá me alentaba, y todos los miembros de mi familia, siempre que podían venían a ayudarme.
Sufrí mucho con el dolor físico, además de las pesadillas frecuentes, del trauma.
En su libro "La niña de la foto", Denise Chong relata los baños de cada día en una solución especial
Eso fue muy difícil para mí. Era muy doloroso porque las enfermeras tenían que colocarme en esa bañera y cortar la piel muerta. Debían hacerlo para prevenir una infección.
Recuerdo esos baños cada mañana. Llegaba un punto en que ya no podía aguantar más el dolor y me desmayaba. Y eso me pasaba casi todos los días.
¿Antes del ataque con napalm, qué experiencia tenía de la guerra?
Sabía de la guerra, oía hablar de ella, pero nunca se me había aparecido. Teníamos todo, mi mamá tenía un restaurante, mi hermana era maestra.
Cuando volvía de la escuela, entraba a mi casa, grande y preciosa y me sentía como una princesa entrando a su palacio.
Pero de repente llegó la guerra, y se lo llevó todo. Lo llevó todo.
¿Cuáles eran sus sentimientos respecto a aquellos que lanzaron el napalm?
Sufrí tanto dolor, pesadillas. Todo eso fue generando en mí una carga de odio, ira, resentimiento. Me preguntaba, ¿por qué a mi?
Pero ahora le agradezco a Dios, que cuando me hice cristiana y me acerqué a Jesús, mi fe realmente me ayudó y recé para que Dios me ayudara a liberarme de esos sentimientos.
Odiaba a todo el mundo, no quería seguir viviendo. Pero al rezar, Dios me ayudó y mi fe me llevó a otra etapa. Pude cambiar el significado para mí de lo que sucedió y puedo vivir con alegría, paz en mi corazón, esperanza y perdón. Me doy cuenta de que Dios tocó mi vida.
Y pude salir al mundo y ayudar a otras víctimas.
Antes de ello, vivía en aquella batalla interna y oscuridad. Nadie puede ser feliz así.
Ahora vivo en el presente, y tengo una familia maravillosa.
¿Usted vivió en Cuba cerca de seis años, que recuerdos tiene?
Tengo muchos, muchos recuerdos de Cuba, mucha gente que me ayudó, como mi familia adoptiva, mami Nuria y papi Manolo, ellos me querían mucho, y yo pude aprender español, fue magnífico, quiero mucho a Cuba, el país es muy lindo y la gente muy amable, amistosa.
Allí me casé con mi marido, vietnamita, tengo muy buenos recuerdos. No quiero perder mi español. Tengo deseos de, algún día llevar a mis hijos Thomas y Steven a Cuba, para que conozcan a mi familia adoptiva y a mis amigos. Hablan un poquito de español porque yo les enseño, cada día les enseño una palabra nueva
¿Cuál es la misión de la fundación Kim Phuc?
A través de la fundación ayudamos a niños en todo el mundo que son víctimas de guerra.
Y como embajadora de buena volunta de UNESCO, mi misión es difundir un mensaje de paz.
¿Qué siente al ver que la foto de Kim Phuc corriendo desnuda a los 9 años sigue siendo vista una y otra vez en todo el mundo?
Creo que es una imagen terrible, porque en ella podemos ver cuán atroz puede ser la guerra. No hay que decir mucho. Cualquiera que vea esa fotografía puede ver la profundidad del sufrimiento, la desesperanza, el dolor humano de la guerra, especialmente para los niños.
Los niños necesitan cariño y alegría, no acabar corriendo así.
Cuando veo esa imagen una y otra vez, le agradezco a Dios que el "tío Ut" congeló ese momento de la historia con su fotografía, y permitió que las próximas generaciones vieran lo que puede ser el horror de la guerra.
Me siento feliz de que la gente pueda ver ahora otra fotografía de mi vida, adulta, en la que se ve amor, esperanza y perdón.
La gente puede ver con estas imágenes que puede elegir algo mucho mejor que la guerra.
Podemos elegir entre el bien y el mal porque tenemos libre albedrío. Y si elegimos el mal sabemos las consecuencias.
Treinta años después de la guerra, cuando piensa en las víctimas, 58.000 estadounidenses, 2 millones de vietnamitas, ¿qué siente respecto a su país?
Vivimos miedo, desesperación y sufrimiento. Treinta años después hay mucho por hacer, pero veo a la nueva generación y creo que nos espera un futuro maravilloso.
Siempre rezo por mi país. Creo que debemos recordar lo que pasó, pero debemos seguir adelante y hacer lo mejor que podamos por nuestro futuro y por nuestros niños.
Es hora de sanar y enfocarnos en una vida mejor.

* Los textos entre paréntesis son del autor del blogs.
* Este trabajo fue publicado en el blogs de yahoo Camara en Mano el 31 de mayo de 2007. 
* Hace 40 años que Nick apretó el obturador en el momento preciso.
                 




viernes, 20 de abril de 2012

EN NOMBRE DEL PADRE



En nombre del Padre, del hijo, y del ojo que mira
                                             “El ojo que ves, no es ojo porque lo ves,
                                               es ojo porque te mira”
                                                                   Antonio Machado

Y el ojo que mira se parapeta tras el brevísimo cristal husmeando el mundo, seleccionando, con la misma precisión con que el sultán escogió a la nueva concubina, con la misma soberbia de quien sigue, tras la mirilla, el andar silencioso del tigre.
Elige –con precisión, soberbia o ambas--, redistribuye distancias, sombras, intensiones, y, con un único y definitivo movimiento se burla para siempre de las dos únicas coordenadas que intentan poner orden en este mundo: el tiempo y el espacio.
Al minuto siguiente, ese anciano con cara de niño apresado, en la emulsión de plata, ya no estará alegre, no estará donde estuvo. Pero en el oscuro vientre de la Nikon, eternamente será un anciano que sonríe con cara de niño.
Olvidará el mapa que le condujo a aquella sonrisa, dejará de existir; mas eso qué importa. El encantamiento quedó hecho y en el rectángulo de papel la imagen seguirá viviendo, conociendo olores, manos y rostros que sobrevivieron al original.
Ese anciano con cara de niño se creía enviado de Dios. Pero solo el accionar del obturador pudo hacer el verdadero milagro: inmortalizarlo – y sin cruces ni corona de espinas--.
Tan potente es el sortilegio desatado por el hombre que mira, que también un día la imagen le sobrevivirá a él.
Solo un detalle, un pequeño detalle, se escapa a este destino irreversible. Sí, esta imagen del anciano perdurará por los siglos de los siglos, pero los hombres aún por nacer le conocerán sonriendo, únicamente porque el fotógrafo así lo quiso. Amén.

Esta joya sencilla, pero valiosa para mi, fue un regalo de una amiga en los tiempos de la fotografía analógica y por azar del destino volvió a mis ojos y quise compartirla con una foto recién sacada del vientre de la Nikon, solo que esta es digital.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

FOTORREPORTERO POR EXCELENCIA

“Muy merecido profesionalmente y es además, una bella persona” fueron las palabras que escuché a un jubilado colega del lente, al conocer que Ernesto Fernández fue merecedor del Premio Nacional de Artes Plástica 2011. Es el segundo profesional de la fotografía en recibirlo, el primero fue Raúl Corrales.
Fotorreportero por excelencia avalado por las imágenes de su creación para la revistas Carteles, Mella y Cuba Internacional, así como para el periódico Revolución.
Es uno de los autores de la fotografía épica de la Revolución cubana. El Martí inmortalizado en  1957 en la construcción de la Plaza Cívica, actual Plaza de la Revolución, se ha convertido en una fotografía emblemática en su labor.
El portafolio de su obra recoge además la efervescencia revolucionaria del Triunfo de la Revolución, Fidel, Che, la Crisis de Octubre, la Lucha contra Bandidos, Playa Girón, así como las misiones como corresponsal de guerra en Venezuela, Angola y Nicaragua. También están las imágenes de los microbrigadistas, los integrantes de la Columna Juvenil del Centenario, entre otras.
Estudió periodismo, fue dibujante, diseñador, luminotécnico y hay quien asegura que laboró en Radio Reloj. Muchas son sus exposiciones personales y colectivas, así como los reconocimientos a sus méritos como revolucionario y como hombre que cámara en mano ha dejado un legado de su tiempo para sus hijos y para quienes lo admiramos.

viernes, 7 de octubre de 2011

EL FOTOGRAFO COMANDANTE

El Che simboliza los más altos valores humanos... es uno de los hombres más nobles, más extraordinarios y más desinteresados que he conocido, lo cual no tendría importancia si uno no cree que hombres como él existen por millones, millones y millones en las masas. Los hombres que se destacan de manera singular no podrían hacer nada si muchos millones, iguales que él, no tuvieran el embrión o no tuvieran la capacidad de adquirir esas cualidades.
(Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet)