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lunes, 13 de octubre de 2014

La noticia me unió al dolor




Hace una semana nuestro pueblo recordó y rindió honores a las víctimas del acto terrorista perpetrado contra el avión de Cubana de Aviación, cerca de las costas de Barbados. Uno de sus autores, Luís Posada Carriles, sigue libre por Miami bajo la protección del Gobierno de los EE.UU.
El próximo miércoles día 15 de octubre se conmemora un aniversario más del histórico discurso de despedida de duelo hecha por Fidel en la Plaza de la Revolución, donde expresó: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.
Por tales razones entrevisté al investigador, historiador y fotorreportero Jorge Oller Oller quien accedió responder nuestras preguntas.

1.- ¿Cómo conociste la noticia del vandálico sabotaje al avión de Barbados?    La noticia la escuchamos en el mismo periódico y fuimos al departamento de teletipos para conocer los detalles. Allí estaba el subdirector del diario, Elio Constantin, recortando los cables. Me dijo que estuviera localizable porque iban a formar equipos para entrevistar a los familiares de las víctimas y obtener opiniones del pueblo en las calles. 

2.- ¿Cuál fue tu reacción al conocerla?
La noticia me unió inmediatamente al dolor e indignación de nuestro pueblo, todos queríamos  que se hiciera justicia rápidamente y los culpables  fueran castigados severamente.

3.- ¿Cómo te vinculaste a la cobertura de tan abominable hecho?
Jorge Enrique Mendoza ordeno  a los reporteros y fotorreporteros  una amplia divulgación del dolor de nuestro pueblo ante el criminal sabotaje.  Hicimos entrevistas a familiares y compañeros de trabajo de las víctimas, actos de repudio, libros de condolencia, murales, etc. Y estuve en el aeropuerto de Rancho Boyeros el 12 y el 13 de octubre  donde los compañeros de trabajo y el pueblo rendían tributo de recordación a las víctimas. Después, en la base del monumento de José Martí, retratamos las largas filas de hombre, mujeres y niños  que no podían contener las lágrimas al ver la tristeza y el llanto de de los familiares de las víctimas.

4.- ¿Qué recuerdos conservas de aquellos momentos?
Nada hay más doloroso para un fotorreportero que entrevistar a los familiares de los caídos en misiones internacionalistas o en hechos, como este, de cruel terrorismo.  Y más aún cuando conocíamos a la mayoría de los tripulantes del avión saboteado ya que, en oportunidades, nos habían trasladado a otros países para trabajar como corresponsales. Fue muy duro ver la expresión de dolor de sus padres o de la esposa o esposo, de los niños o mirar los marcos con fotografías donde aparecen con sus familiares. Son instantes difíciles de captar e imposibles de olvidar.
También recuerdo que Granma se imprimió de luto y salió sin el color rojo que usualmente complementaba los titulares, subtítulos y recuadros. Todas sus  páginas, que entonces median 15 por 22 pulgadas, se dedicaron a las noticias del  atentado terrorista; a entrevistas a los familiares; biografías y los mítines que espontáneamente se producían en las calles y  los centros de trabajo exigiendo justicia y la condena de los asesinos.  En esos días se promediaron unas 70 fotografías por cada número. 

5.- Tienes una foto emblemática de los familiares ante la foto de su hija. ¿Cómo la hiciste? ¿Qué recuerdas de ese momento?
E l día 13 de octubre estaba en el aeropuerto esperando la llegada de los pocos cadáveres rescatados. En la  pared de uno de los salones de pasajeros presidida por la bandera cubana  estaban los retratos de los 27 tripulantes caídos en el sabotaje. Por allí desfilaban sus compañeros de labor,  vecinos de los alrededores y los viajeros que patentizaban el inmenso dolor que les embargaba. Al mediodía, cuando retrataba algunos aspectos de aquel sentido desfile, llegaron  Raúl Rodríguez del Rey y Caridad Bocalandro, padres de la aeromoza María Elisa, quienes corrieron y se abrazaron llorando al pie del cuadro de su hija. Fue un momento que jamás se me ha ido de la mente.
  
6.- ¿Participaste en la cobertura del acto multitudinario celebrado en la Plaza de la Revolución en la despedida de duelo de Fidel? ¿Cómo lo recuerdas?
El 15 de octubre, en la base del Monumento a José Martí,  minutos antes de las 10 de la mañana, Fidel, los miembros del Buro Político  y Luis Cabral, presidente de Guinea Bissau de visita en Cuba, rindieron una guardia de honor a los ocho cadáveres que habían sido rescatados en  las aguas de Barbados. Después la comitiva fue a  la tribuna de la Plaza de la Revolución donde más de un millón de personas aguardaban las palabras de Fidel. El Comandante en Jefe dio  a conocer los detalles del sabotaje y los autores del crimen. El pueblo clamaba justicia con extraordinaria fuerza. Más aun cuando Fidel djo: ¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla! 

7.- Algo más que quieras agregar sobre el tema y tu trabajo reporteril, anécdota, experiencia, técnica utilizada, etc.
Recordar a Elio Constantin que en aquellas jornadas dedico todo su saber y experiencia en hacer reportajes especiales. Los dilas 20 y 21 de octubre una delegación cubana presidida por el Canciller Raúl Roa asistió a una reunión convocada por el Primer Ministro de Trinidad y Tobago. En esa Isla estaban presos Freddy Lugo y Hernán Ricardo. Elio Constantin y yo fuimos a
reportar la reunión, pero no tuvimos éxito. Fue a puertas cerradas y las autoridades trinitarias no nos permitieron entrevistar ni retratar a los detenidos. Y tuvimos que contentarnos  con hacer vistas del edificio y entrevistar a los miembros de nuestra delegación. Con Elio viajamos también a Centroamérica para entrevistar a la valiente periodista venezolana Alicia Herrera, perseguida por la mafia cubana,  quien  tenía los testimonios de Hernán Ricardo y Freddy Lugo sobre la participación que tuvieron en el atentado al avión de Cubana  planeado por  Luís Posada Carriles y Orlando Bosch. Basado en dichos  testimonios, Alicia Herrera publicó el libro “Pusimos la bomba ¿y qué?”. 
              Fotorreportero Jorge Oller Oller


 


lunes, 25 de febrero de 2013

DIPUTADO DE HIDROQUINONA Y SULFITO
























Conocí en el 2000 en el plenario de la Asamblea Nacional de Venezuela al fotorreportero Francisco Solórzano, más conocido por Fraso. Ocupaba un escaño, vestía de traje y una corbata donde sobresalía la efigie del Che. Sentí orgullo por la profesión. Hoy experimento la misma sensación pero mucho más arraigada. Tony Hernández, no lleva el sombrero campesino, ni de su cuello cuelga la acostumbrada cámara fotográfica. En la solapa del traje cuelga el sello que lo identifica como uno de los diputados cubanos de la Octava Legislatura. Los colegas que damos cobertura a la sesión constitutiva estamos contentos. Tony es el primer fotógrafo en Cuba en ocupar un asiento en el parlamento. En mi mente se agolpan los recuerdos cuando Joaquín, su padre, con las uñas de ambas manos marcadas por las huellas de los productos químicos del laboratorio, iniciaba a ambos hijos, Joaquín y Tony, en el oficio de dibujar con la luz. La etapa de estudiante de piloto y su acercamiento al profesor René González, uno de sus paradigmas. Actualmente una de sus pasiones es la lucha por la liberación de los Cinco Héroes, su trabajo como editor fotográfico en la Agencia Central de Noticias y la responsabilidad asumida como  delegado  del Poder Popular en la barriada de La Habana Vieja. Ya contamos con un diputado de hidroquinona y sulfito.


domingo, 30 de septiembre de 2012

LIBORIO


Siempre hizo lo que quiso. Vivió intensamente y disfrutó a sus anchas los avatares. Cuando vine a este mundo, ya comenzaba como fotógrafo en los estudios publicitarios Siboney. Treinta y nueve años después fui su compañero de trabajo en un colectivo de cerca de veinte fotorreporteros. En gran mayoría con cualidades para integrar un equipo Cuba de fotografía periodística y los más avezados, artística. La barriada de Puentes Grandes, en un bodegón del tío, desarrolló sus años mozos. Múltiples fueron los destinos de sus fotos periodísticas, la revista INRA, los periódicos Revolución y Granma, así como en la era digital La Jiribilla, Cubadebate, entre otros. Su obra trascendió y galerías de Cuba y el mundo expusieron su fotografía. Se convirtió en uno de los emblemáticos de la fotografía cubana. Sus fotos son testimonio de un país en revolución y sus principales líderes. La noticia sorprendió a muchos en la mañana de éste último sábado. El gallego Liborio Noval Barberá se acostó la noche del viernes y el destino quiso que siguiera en un sueño eterno. La fotografía cubana y el fotoperiodismo están lamentando la partida de uno de su más fuerte exponente. Su cámara, donde quiera que se encuentre, seguirá funcionando el obturador y junto a ella el inseparable tabaco cómplice de testimoniantes momentos. Siempre decía en el periódico que cuando le llegara su hora de partida, lo haría un fin de semana para joderles la vida a sus amigos y lo cumplió. Quedan las anécdotas, los chistes, los berrinches, su solidaridad, su fidelidad, el amigo, queda por siempre Liborio. 

viernes, 7 de octubre de 2011

FOTO EMBLEMATICA







¡Pégate al agua, Felo!
 La frase ha pasado a la historia como el más estremecedor testimonio del crimen cometido aquel 6 de octubre de 1976.
17:23:00 - ¡CUIDADO! (en la torre de control se escucha el grito de alarma del capitán, Wilfredo Pérez).

- FELLO, FUE UNA EXPLOSIÓN EN LA CABINA DE PASAJEROS Y HAY FUEGO (informa a este último el copiloto).

- REGRESAMOS DE INMEDIATO, AVISA A SEAWELL (le orienta).

SEAWELL… SEAWELL… CU-455, CU-455… SEAWELL ¡TENEMOS UNA EXPLOSIÓN Y ESTAMOS DESCENDIENDO INMEDIATAMENTE, TENEMOS FUEGO A BORDO!

- ¿CU-455 regresará al campo?

17:25:20: (Otra vez llega a la torre de control la voz del copiloto):

- SEAWELL CU-455…PEDIMOS INMEDIATAMENTE, INMEDIATAMENTE, PISTA.

- Recibido, CU-455 autorizado a aterrizar (responden desde la torre de control).
(La tripulación ha dominado parcialmente la caótica situación. Es sacado el tren de aterrizaje y tomadas las medidas en el afán de salvar vidas).

17:25:27: (En Seawell se oye una frase perentoria):

- ¡CIERREN LA PUERTA, CIERREN LA PUERTA!

- CU-455. Tenemos emergencia total, continuamos escuchando, respondan.
(En esos momentos el piloto pierde el control del aparato. Una segunda explosión ha tenido lugar en el área de los baños traseros. Sin percatarse aún de la nueva complicación, el copiloto le grita:

- ¡ESO ES PEOR! ¡PÉGATE AL AGUA, FELO, PÉGATE AL AGUA!
(TRANSCRIPCION DE LA GRABACIÓN)

Jorge Oller Oller es un catalán radicado en Cuba que haciendo honor a cómo imagina  su nacimiento en las cubetas de un cuarto oscuro de fotografía por tierras barcelonesas no se aparta del oficio de fotorreportero. Su obra recoge los innumerables viajes del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al exterior, la “invasión” de los médicos rurales por las montañas de la Sierra Maestra, entre otros y de su hacer, múltiples fotos emblemáticas de momentos históricos de la Revolución cubana. Una de ellas es la foto que acompaña estas líneas, la que ocupó planos estelares en las páginas del periódico Granma y en los sucesivos años cita obligada por la efeméride. Sin dudas esta imagen es una muestra elocuente del “momento preciso” y para conocer más al respecto una entrevista al maestro de fotoperiodismo exclusivas para este blogs.

JB.- ¿Qué significó en su vida de revolucionario el 6 de octubre, hace 35
años atrás?
JO.-Odio sin límites ante todo hecho terrorista. No importa donde ni quienes lo
ejecuten o apadrinen. Queda claro que cuando no hay razones se acude a la
brutalidad y la cobardía y eso se tiene que acabar. Esas acciones solo alimentan la firmeza y la convicción en las ideas revolucionarias, en las ideas de Fidel.

JB.- ¿Estuvo vinculado a coberturas periodísticas vinculado a este hecho?
¿Cómo, cuándo y dónde? ¿Qué nos puede contar de ellas? Alguna anécdota que recuerde.

JO.- Al conocerse en Granma esta horrenda noticia el director, Jorge Enrique
Mendoza, movilizó a los reporteros y fotorreporteros para reflejar
ampliamente la condena e indagación de nuestro pueblo contra los autores del
macabro crimen. A mi me asignaron el aeropuerto de Rancho Boyeros y después,
la base del monumento de José Martí donde situaron las féretros de las
víctimas. Las cajas estaban  cerradas porque algunas contenían los restos
mutilados hallados en las aguas de Barbados y que fueron identificados, pero
otras estaban vacías por no haberse encontrado los cuerpos. Por ese lugar
desfilaron largas filas de cubanos que no podían contener las lágrimas o
reprimir sollozos al ver aquellos padres, esposos, hijos y familiares que
custodiaban más que a los ataúdes, el recuerdo de sus queridos muertos.
Después, el 15 de octubre  a las diez de la mañana, el Comandante en Jefe
despidió el duelo ante una impresionante concentración de más de un millón
de habaneros reunidos en la plaza de la Revolución. El enérgico discurso de
Fidel condenando el crimen y denunciando a los terroristas y quienes lo
apañaban fue aclamado por el pueblo que levantaba carteles con consignas
contra el imperialismo yanqui. Al final, Fidel Castro terminó sus palabras
con la memorable frase de: “¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la
injusticia tiembla!”.
Pocos días después el 20 y el 21 de octubre una delegación cubana presidida
por el Canciller Raúl Roa asistió a una reunión convocada por el Primer Ministro de
Trinidad y Tobago. En esa Isla estaban presos Freddy Lugo y Hernán Ricardo.
El inolvidable maestro de periodistas y amigo, Elio Constantin y yo fuimos a
reportar la reunión, pero no tuvimos éxito con las autoridades trinitarias.
La reunión fue a puertas cerradas y no nos permitieron retratar tampoco a
los detenidos. Solo nos contentamos con vistas exteriores y las entrevistas
a los integrantes de nuestra delegación.
Con Elio viajamos también a Centroamérica para entrevistar a la periodista
venezolana Alicia Herrera que valientemente nos hizo participes de las
revelaciones que le habían hecho Hernán Ricardo y Freddy Lugo sobre su
participación en el atentado al avión de Cubana luego de ser planeado y
ordenado por Luís Posada Carrilles y Orlando Bosch. Basado en los
testimonios de Hernán y Freddy, Alicia Herrera publicó más tarde el libro
“Pusimos la bomba ¿y qué?”.

JB.- Hay una foto que ha ocupado planos estelares tanto en el periódico Granma, así como en carteles de propaganda contra el terrorismo. ¿Cómo la concibió y qué nos puede contar de ella?
JO.- En aquellos días de extraordinario dolor los trabajadores de Cubana y del
aeropuerto colocaron un gran panel con los retratos de la victimas y un
libro de condolencias presididos por la bandera cubana en uno de los salones
de la terminal aérea. Allí acudían a rendir tributo a los mártires los
compañeros de trabajo y familiares de los víctimas. El miércoles 13 de
octubre por la mañana estaba retratando a los que pasaban por allí. Casi al
medio día llegaron  Raúl Rodríguez del Rey y Caridad Bocalandro, padres de
la aeromoza Maria Elisa, para también rendir homenaje a  las víctimas.
Pero al ver la imagen de su hija no pudieron contener su dolor y traspasaron
el cordón que los separaba del retrato para contemplarlo de cerca.
Casualmente fue en ese momento que retrate a Raúl abrazando a su esposa
mientras ella miraba con amor y angustia el retrato. Llanto, dolor, cariño
lo reflejan ellos en esta imborrable escena que clama  justicia.

JB.-  35 años del abominable Crimen de Barbados, ¿qué es lo primero que
ocupa su mente? 
JO.- Justicia. Es absurdo que los terroristas asesinos deambulen tranquilamente
por las calles amparados por las autoridades norteamericanas mientras
encarcelan por una eternidad a los que trataron de de impedir esas
atrocidades.

JB.-  Alguna enseñanza para los noveles fotorreporteros.
JO.- A mi juicio, el éxito de un fotorreportero, además de estar bien preparado
cultural y técnicamente, depende de su instinto. Prever las cosas antes de
que sucedan. Estar alertas y saber situarse en el lugar adecuado, donde a
veces se pueden pasar horas esperando atrapar el instante preciso de la
noticia, es primordial para un fotógrafo de prensa.