En junio del presente vi una
Baracoa inmersa en los preparativos del 505 aniversario de su fundación. Linda,
colmada de turistas y originarios, con ríos cargados de veraneantes refrescando
ante tanto calor. Cuatro meses después, la realidad es bien distinta. La
naturaleza arremetió contra la tierra oriental y esta es la huella que dejó
Matthew a su paso. No hay árbol con hojas y muchos sacados de raíz por la
fuerza de los vientos, miles de viviendas destruidas totalmente y las que
quedaron en pie sin techo. El Estado cubano desde antes del paso de tan devastador
huracán ya enviaba por carretera desde occidente hacia el oriente las rastras
con postes, transformadores eléctricos, tejas, colchones, así como las
caravanas de los experimentados linieros y de ETECSA para restablecer lo antes
posible la vitalidad. Toda Cuba está en Guantánamo.




















