Las arterias de acceso a la Plaza de la Revolución están
colmadas desde las primeras horas de la madrugada. Cada minuto transcurrido se
vuelve compacta la multitud. Reyna la alegría, las pancartas con las consignas
revolucionarias en apoyo a la Revolución y al legado de Fidel. Por cada rincón
de la marcha se siente, Fidel está presente. La cubanía se desborda. La bandera
cubana es enarbolada por los brazos del pueblo. Una vez más pienso en cuanto
nos quieren manipular y dirán que estamos obligados. No soportan la fortaleza
de los cubanos a pesar de los problemas que en la vida cotidiana afrontamos al
querer ser más prósperos en nuestro futuro. Hay quien se presta para empañar el
momento. Breves minutos bastaron para neutralizar sus propósitos. Los acordes
de la banda gigante se dejan escuchar por toda la Plaza de la Revolución.
También caló la corneta china que con golpe de una buena conga cubana puso arroyar
a mujeres y hombres; niños, jóvenes y viejos; civiles y militares; amigos de
diferentes latitudes. En Cuba se festejó el Día del Trabajador.
martes, 2 de mayo de 2017
Esta es mi Cuba
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lunes, 13 de marzo de 2017
El último beso
Los labios se fundieron con amor. En ese beso iba la intensidad
con que habían transitado por la vida. Quizás fuera el último. Mercedita bajó
del Chevrolet y lo miró fijamente a los
ojos. Quería llenarse de ellos. Solo susurró: ¡cuidate!
Horas antes Pedro Nolazco Monzón Martínez (Juan) y
Mercedes Balán Campa transitaban por debajo de los árboles frondosos de la
carretera central rumbo al Entronque en los límites de las provincias de La
Habana y Matanzas.
En esa intersección de la carretera central fue el último
adiós. Ella, con su pequeño en brazos, ocupó otro vehículo y los seis
kilómetros que la separaban de la casa donde nació le parecieron una eternidad.
Su cabeza era un torbellino. Sabía que se acercaba el
momento y su lugar, con su pequeño hijo, era junto a su madre María y esperar
noticias.
Días antes recibió la orden de abandonar la vivienda en
el Cerro donde se encontraba junto a su esposo e hijo. Allí, en uno de sus
cuartos y bajo el colchón y cama, esperaban un grupo de armas el momento de
entrar en acción. Su verdadera morada se ubicaba en el Reparto Parajón en Arroyo Naranjo.
Pedro Nolazco quien entre sus allegados fue conocido como
Juan, era chofer
en los Ómnibus Moderno S.A. en el paradero del Cerro, lugar donde fue un
aguerrido dirigente sindical, por lo cual fue perseguido y detenido en varias
ocasiones.
Mercedita sorprendió a toda la familia cuando se apareció de sorpresa
solo con Juan Lorenzo, el fruto de la
unión de ella y Juan. Un tiempo no despreciable no tenían noticias de
ella. Solo su hermano mayor pudo conocer donde estaba cuando se apareció en la
terminal de ómnibus del Cerro y le indagó a su cuñado. Nunca nadie conoció el
verdadero motivo.
La casona de madera, de puntal
alto y con tejas, en Aguacate, donde vivía la familia de Simón y María,
como de costumbre, desde temprano en la mañana abría las puertas de madera de
la sala y el comedor, así como el ventanal desde donde se apreciaba el brilloso
piso de losas dibujadas hasta el acceso a la cocina.
Mercedita caminaba de un lado a otro, silenciosa, atenta a las noticias
que se escuchaban por el viejo radio que ocupaba su estrado en un rincón de la
sala. María, la matriarca de los Balán Campa sabía que algo extraño estaba
sucediendo.
El 13 de Marzo de 1957, pasadas las tres de la tarde se escucha la
noticia por Radio Reloj y a continuación la alocución de José Antonio Echeverría
presidente de la Federación Estudiantil Universitaria.
Mamá ahí está Juan y tengo que partir de inmediato para La Habana,
comentó Mercedes. Fue una odisea entre sus hermanos y padres convencerla de que
esperara más noticias. Al otro día partió y comprobó que entre los atacantes al
Palacio Presidencial se encontraba su esposo y fue uno de los revolucionarios
que cayó combatiendo en la madriguera del tirano.
Mercedes Balán Campa colaboró en la lucha clandestina en La Habana, su
domicilio fue brutalmente registrado por las hordas de la tiranía batistiana y
fue presa por Ventura. Nunca se recuperó del todo de las secuelas del
clandestinaje.
miércoles, 15 de febrero de 2017
Libros
Una vez más el libro es el protagonista. No importa la
edad. Cualquier momento es oportuno para adquirir un título, buscar una rúbrica
de sus autores o escuchar testimonios entrañables en la voz de sus propios
protagonistas.
Los fines de semana se colman las callejuelas adoquinadas
de La Cabaña. La gran mayoría para ponerse en contacto con el carnaval del
libro que allí se escenifica, otros empinan papalotes, hay quien lo asume un
paseo de fin de semana y porque no en busca de un recreo con el paisaje que se
aprecia desde esta elevación hacia la majestuosa ciudad de La Habana.
Los asiduos valoran el retorno de la librería gigante en
el centro de la explanada. Fidel y Hart son los indiscutibles protagonistas de
esta feria, la XXVI. El primero como iniciador de tan fenómeno cultural y hoy
latente con su legado como humanista, revolucionario, estadista y defensor de
los desposeídos. El segundo como revolucionario e intelectual quien ha puesto
su papelería y su pensamiento a consideración del gran público, de los
lectores.
El libro vive y como está acostumbrado nuestro pueblo,
inundará cada rincón de Cuba, porque la Feria Internacional del Libro es una
lluvia del saber que nos moja a todos.
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