Es la hora en que el perro
no sigue al amo y busca echarse a la sombra. El sol está que raja las piedras. Las
gotas de sudor corren como tsumani por todo el cuerpo. No vale llevar gorra o
sombrero. Los rayos ultravioletas castigan la piel. Nada es impedimento para
que las calles de la ciudad primada de Baracoa estén súper pobladas de turistas
extranjeros y nacionales. La capital del cacao y el chocolate luce sus mejores
galas por el 505 aniversario de su fundación.










