Powered By Blogger

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Luna de hombre lobo.































Ayer fue una luna de hombre lobo. Sin dudas ha sido el año de las Lunas llenas, de las superlunas. Este fenómeno nada raro según los especialistas, se hizo visible cinco veces en lo que va de año. Dos aparecieron en el primer mes, enero y tres, entre los meses de julio a septiembre.
La noche de ayer fue escenario de la tercera y última de este tipo en el 2014. Los especialistas de la NASA lo llaman “luna en perigeo”.
"Generalmente hablando, la Luna llena ocurre cerca del perigeo cada 13 meses y 18 días, así que no es muy inusual," explicó Geoff Chester del Observatorio Naval de los Estados Unidos.
Durante una superluna, la Luna parece hasta 14 por ciento más grande y 30 por ciento más brillante comparado con la Luna normal, y hasta el 28 de septiembre de 2015 tendremos que esperar para volver a deleitarnos con una luna tan grande y brillante como la de anoche.
Con una cámara D300s y un zoom Nikon 18-200 mm, AF, ED, f 3,5-5,6 no quise dejar pasar el momento y desde la ventana de mi casa traté de inmortalizar el momento para poder compartirlo en este blog.

viernes, 8 de agosto de 2014

Otra visión























Aún no ha comenzado el servicio. Todo está en reposo. Al centro del gran salón lleno de sillas y mesas de madera, una fila de camareras y camareros uniformados ante dos jóvenes quienes por apariencia deben ser los jefes del colectivo. Matutino antes de comenzar la jornada. No hay música ni video clic en las pantallas. Tampoco quienes llenan el espacio buscando saciar la sed de temporada tan calurosa. La cerveza que allí se produce, con ayuda de tecnología austriaca, muy cerca del Paseo de Paula en la avenida del Puerto atrae bastante turistas y nacionales. Para mi gusto sigo prefiriendo la Bucanero, la Presidente dominicana o la Pilsen checoeslovaca, si de gusto solo se trata, pero al ver el listado de precios por jarra o pipeta y las guarniciones, solo me queda recorrer el lugar y buscar otra visión del mismo.




domingo, 20 de julio de 2014

Nueva planta de biosensores

























Los 800 mil diabéticos registrados en Cuba, aunque hay otro tanto que no conoce padecer esta enfermedad, se verán beneficiados con la producción de la nueva planta de biosensores para glucómetros de tecnología transferida china lista para inaugurarse esta semana en La Habana, como parte de la visita al país del presidente chino, Xi Jinping.
Según información brindada por la Msc Niurka Carlos Díaz, directora del Centro de Inmunoensayo y la ingeniera química Idalmelis del Castillo, directora de la nueva planta, esta tendrá una capacidad de producción de unos 20 millones al año de los biosensores, tiras reactivas para los glucómetros con el fin de determinar la glucosa en sangre. Esta producción puede incrementarse hasta 100 millones anualmente por incrementos de equipos y la ampliación a dos turnos el trabajo de la planta.
Actualmente el producto surgido del proyecto chino cubano se comercializa en nuestro país, Venezuela y Nicaragua.
Al recorrer los distintos departamentos del centro, impresiona la nueva tecnología aplicada en la producción, pero más aún, la cantidad de jóvenes que pueblan los distintos puestos de trabajo.
Este producto se comercializa en la red de farmacias actualmente para quienes son insulina dependientes, los cuales en un día normal, deben practicarse de tres a cuatro comprobaciones, pero con el incremento de la producción de biosensores, se beneficiarán todos los cubanos que padecen de diabetes.
Un glucómetro sencillo en “Mercado Libre” en Internet está en un rango de no menos de 50 USD y según los kit de tiras reactivas puede aumentar su costo a más de 150 USD.
La diabetes se espera que sea la séptima causa de muerte en el mundo, donde hay cerca de 350 millones de personas que padecen esta crónica enfermedad, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).















































































































































































































































































































jueves, 17 de julio de 2014

Alfombra roja de graduaciones




























Julio es mes de graduaciones en los distintos niveles de educación. Para quienes reciben su titulo de graduados universitarios es un antes y un después.
Quedan atrás los largos años de estudiantes, las amistades del aula o el albergue. Ahora se enfrentan a la incertidumbre por la ubicación del servicio social. Algunos concuerdan con los intereses personales y en otros casos molestan por no coincidir.
He sido testigo de la alegría que se respira en cada ceremonia, tanto por los estudiantes que escalan un nuevo escaño como profesionales, así como de los familiares y amigos, que ven coronados sus aspiraciones de tener un universitario en casa.
Y también del gusto del buen vestir, donde abundan los vestidos multicolores y de disímiles diseños combinados por un calzado caracterizado por elevados tacones y en muchos jóvenes el uso del saco o traje. Indumentarias que quizás retornen a la percha y pase mucho tiempo para volver a lucirlas.
Nuestro país, solidario siempre, acoge en sus aulas a miles de estudiantes extranjeros. En esta ocasión el Aula Magna de la Universidad de La Habana acogió a los jóvenes chinos quienes se gradúan en la Licenciatura en Lengua Española para No Hispanohablantes y en Turismo.
Sin dudas, la permanencia en nuestro país de estos jóvenes, les permitieron no solo adquirir los conocimientos y habilidades idiomáticas necesarias para servir a su país, sino que la experiencia vivida contribuyó a inculcarles un espíritu basado en la amistad, la firmeza, la perseverancia y la solidaridad, cualidades y valores que dejaron para siempre una impronta en sus vidas personales y profesionales. 


lunes, 14 de julio de 2014

Casos y cosas de los fotógrafos

























La noche anterior conocí de la partida de Francisco Echevarria, fotorreportero del Sierra Maestra de Santiago de Cuba por Trombo embolismo pulmonar. Sensible pérdida para el gremio y para quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo.
La mañana estuvo muy ligada a la fotografía. Una exposición fotográfica cargada de carácter histórico por el aniversario de la fundación de Prensa Latina. En una de las imágenes Miguelito Viña en sus años mozos con mochila y cantimplora presto a cumplir una de las tareas de los primeros años de Revolución.
Muy cerca de la muestra, la ceremonia de premiación del concurso de periodismo 26 de Julio. Muchos rostros jóvenes y una buena representación de los colegas en provincia. Se premia la calidad en las diferentes manifestaciones y géneros.
En fotografía el premio en informativa cae en manos de Yaimí Ravelo Rojas, una interesante fotoreportera que por cerca de un año y un mes estuvo en Venezuela reportando el acontecer de ese país y la labor de los colaboradores cubanos.
René Massola, presidente del Círculo de Fotoreporteros de la UPEC se alzó con el premio de entrevista, mientras que su compañero de equipo, Agustín Borrego lo obtuvo en fotorreportaje. En colectivo los chicos del lente en el periódico Trabajadores recibieron el merecido premio Chenart Piña.
Esta premiación, además de sentir el regocijo por los galardonados, permitió una vez más que nuestras cámaras estuvieran frente a frente y cada una interpretara la realidad a su manera, aquí dejo muestra de la mía.


lunes, 30 de junio de 2014

Los artistas de la familia



Los aplausos de los presentes en el Teatro Nacional, una tarde calurosa de junio, fue el mayor premio para esos niños aprendices de bailarines  al concluir su taller de danza. El gran público, sus familiares más allegados, padres y abuelos.
Con el salón aún calientico, a pocos minutos de concluir un ensayo de Danza Contemporánea, los pequeñines se adueñaron del tabloncillo como si fueran la mismísima Viengsay Valdés.
Desde día atrás los preparativos para confeccionar el vestuario apropiado, tener a mano lo imprescindible para un ligero maquillaje y el acopio de algunas golosinas que engrosarían el aseguramiento colectivo a la festividad.
Los niños con sus fantasías por sentirse protagonistas de su momento, exigiendo a cada uno de sus familiares el aplauso duro al finalizar la actuación, como la mayor gratificación.
Disfruté a plenitud cada momento, desde el mismo instante en que se fueron agrupando al pie de la escalera, esperando su turno. Y admiré la labor de los profesores por transmitir el arte danzario a quienes quizás solo alcancen la categoría de artistas de la familia.