Moncada y su caballo ligero ganó la sintonía de varias generaciones de cubanos. La imagen de la cubana pegada a la batea con el bulto de ropa o en la tabla de planchar, pero con un radio al lado escuchando la novela de las 2 de la tarde, era cotidiana hasta en los barrios más pobres, si en esos donde los sueños alimentaban la esperanza a diario. Casi siempre en la sala de la casa, un lugar privilegiado lo tenía el radio, escoltado por uno o dos sillones. No abundaban los televisores como ahora y a las cinco de la tarde los más chicos y hasta los adultos se agrupaban para dejarse atrapar por Sandokan o Guyen Sum el guerrillero, quien con el arco y la flecha derribaba un helicóptero cargado de yanquis invasores en las selvas vietnamitas. Y qué decir del programa de Lucho Gatica, Los Cinco Latinos y Nocturno. Voces sin rostros que nos mantenían pegaditos a la radio. Estas líneas van para quienes desde hace mucho tiempo han dedicado su vida o parte de ella a esa magia de envolvernos con la voz, pero quiero poner rostro. Juan Emilio Friguls quien con un porte y aspecto impecable, siempre de traje o guayabera de hilo, fue un maestro de la profesión, el único periodista cubano que ha entrevistado a dos Papas, siempre con su agenda bajo el brazo y sin escatimar diálogo con los colegas era un libro abierto de historia patria y de oficio. Juan Bacallao Padrón quien con su pluma fuente con baño de oro, obsequio del padre por su graduación, tomó disímiles notas que se transformaron en noticias hasta su caída en combate en tierras africanas. Belkis Joglar Kairus con sus documentales radiales y su andar zombi de quien trabaja la madrugada. Alberto Gutiérrez Walón, el güinero, mi amigo de las buenas y las malas quien ha tenido la virtud de incursionar en todos los medios, impreso, radio, TV y ahora, como si fuera poco, incursiona en la Agencia de Información Nacional. En Radio Güines dejó una obra que lo marcó, por que la radio en la base es una academia de altos kilates. Ana Teresa Vadía con su maestría a la hora de reportar lo mismo un evento internacional de cualquier parte del mundo, así como seguir el ámbito noticioso a través de Internet para la Mesa Redonda de la TV y ahora difundir por las tierras bolivarianas sus experiencias. Angélica Paredes llenando todos los espacios informativos de la radio cubana en coberturas desde el exterior y ahora en la primera línea de Radio Rebelde. Isidro Fardales dando pedal en su bicicleta de carrera, por las acalles de la ciudad, para llegar hasta Radio Habana Cuba, con sus micrófonos direccionales en la pequeña grabadora, editando sonido en la laptop y transmitiendo la noticia en español o francés. Pedro Martínez Pirez, pegado a la escalerilla del avión en el aeropuerto de Argelia para reportar la llegada de Fidel o impartiendo clases en la universidad de Luanda en Angola. Orlando Castellanos con sus magistrales entrevistas radiales. Orlando Contreras con sus oportunos y contundentes comentarios. La lista sería interminable Fernando Delgado, Yusaima, Demetrio, Xiomara, César, Liliana, los muchos que pasaron por el programa de radio en español en Angola y que decir de quienes fueron acogidos por este medio en el Período Especial y actualmente hacen historia en las distintas emisoras. No niego que mucho disfruté la posibilidad de colaborar con Información Política y después al medio día escuchar mi voz reportando una noticia. La radio cubana tiene rostro.
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miércoles, 22 de agosto de 2012
VOCES CON ROSTRO
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miércoles, 19 de octubre de 2011
BACALLAO ENTRE NOSOTROS
Radio Reloj reportando… Radio Reloj reportando…. En estos momentos se rinde homenaje en nuestra emisora a Juan Bacallao Padrón quien hace 26 años cayera en combate en tierras angolanas… Las manecillas del reloj de pared en la cabina marca la 1 p.m. del 19 de octubre de 2011.
No temáis una muerte gloriosa… Las estrofas de nuestro Himno Nacional retumban en todos los rincones de la redacción. La nueva generación de periodistas conoció un poco más de la heroicidad del colega, que con espejuelos de armadura de pasta y cuadrados, está presente entre ellos por una foto montada en un cuadro.
Cuando paneo con mi vista los rostros juveniles, no dejo de pensar en lo orgulloso que se sentiría Bacallao, Fribul, Comesaña, Rolando, entre otros, de estar entre ellos.
Allí se habló de la sensibilidad y humanismo de Juan, de su profesionalidad, entereza y su afán incansable por reportar el quehacer de los bisoños soldados cubanos en tierras que vieron nacer a hombres de la talla de Agostino Neto y su heroicidad al caer combatiendo contra las guerrillas de la UNITA.
Dejó su reportaje inconcluso, pero con su ejemplo y su sangre escribió en las páginas de la historia un capitulo que nos incita a continuar su ejemplo.
martes, 18 de octubre de 2011
REPORTAJE INCONCLUSO...
El 7 de diciembre de 1989 fue memorable y muy cargado de emociones. Concluía la Operación Tributo y el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, junto al Presidente de la República Popular de Angola, José Eduardo Dos Santos; con sendos discursos en la explanada de El Cacahual, lugar donde reposan los restos del Lugar Teniente General Antonio Maceo y Grajales, y su ayudante Panchito Gómez Toro ponían fin a la histórica participación de nuestro pueblo en la guerra por la liberación del hermano país africano.
Los restos de los combatientes caídos en la contienda ya estaban en Cuba. Por todo el archipiélago, desde el Cabo de San Antonio hasta Maisí, se les rendía honores. El ajetreo de la cobertura periodística nos apremiaba. Y más aún cuando teníamos la misión de amanecer en el aeropuerto para partir hacia Guantánamo, lugar donde un marine yanqui había disparado contra la posta de unas de las torres que custodian permanentemente el perímetro fronterizo de la Base Naval de Guantánamo. Provocación una vez más.
Tenía el compromiso moral, ese propio día siete, de hacer acto de presencia en la sede del Ministerio de la Industria Básica, en la avenida Salvador Allende, Carlos III, lugar donde estaban los restos mortales de mi compañero de gremio y trinchera, Juan Candelario Bacallao Padrón.
Allí frente al osario que contenía sus restos y encima su foto, en silencio sepulcral, en breve segundos corrió por mi mente cuando el 20 de octubre de 1985, estuve junto a la tumba que lo acogió en la tierra angolana, en el cementerio ubicado en la Misión Militar Cubana.
Mucha era la carga emocional e igual los recuerdos. Por ambos salió una crónica intitulada “Pluma y fusil, fundidos en la victoria”. En la mañana del ocho de diciembre de 1989, cuando el sol nos sorprendía en las áridas tierras que rodean a la Base Naval de Guantánamo, en las páginas del periódico BASTION, llegaba a sus lectores, la historia de este destacado periodista de la radio cubana.
Más de una ocasión habló con su directora de entonces en la emisora de Radio Reloj, Lazara Rodríguez Alemán, ya fallecida, para que le gestionara su participación en la misión internacionalista en la República Popular de Angola. En otras tantas se presentó en el Comité Militar y según sus palabras, lo habían vetado por usar espejuelos graduados.
En julio de 1984 un grupo de periodistas de diferentes medios fue seleccionado para el II Curso de Corresponsales de Guerra en la Academia de las FAR, General Máximo Gómez. La jefatura recayó en el primer teniente de la reserva Juan Bacallao. Clases de arte operativo, táctica, tiro, caminatas, psicología, mapas desplegados e interpretación de los símbolos en rojo y azul. El 28 de agosto de 1985, un grupo arribaba a Luanda y del aeropuerto directo al campamento de Viana, lugar donde se avituallaban a los combatientes recién llegados. Atrás la teoría. Uniforme de camuflaje y una foto en grupo como recuerdo.
La Agrupación de Tropas del Sur (ATS), en Huambo, en el altiplano central del basto territorio de Angola fue su destino. Bacallao comenzaba a cumplir con uno de los anhelos más preciados, escribir de la heroicidad de nuestros compatriotas que saldaban su deuda con la Humanidad.
Recuerdo un día que nos cruzamos en el aeropuerto militar de Luanda. Abundaban los AN-12 y AN-26. Los helicópteros levantaban vuelo constantemente hacia el teatro de operaciones. De la barriga de un veintiséis, sale una figura delgada, quijotesca, con mochila y fusil al hombro. Su uniforme guardaba la huella de la tierra de Jamba. Roja como el tomate maduro. Iba de paso para continuar hacia Huambo. Varios días estuvo junto a Alberto Gutiérrez Walón, Roberto Campos y con quien redacta. Múltiples fueron las anécdotas y los planes futuros. Quería escribir de los caravaneros.
Fue la última vez que lo vi con vida. En octubre de 1985 se preparaba un abastecimiento a las tropas ubicadas en la zona de Menongue, la tierra del fin del mundo, según la calificó hace muchos años una de las Reinas de Inglaterra cuando por allí hizo un safari de cacería.
La orden de partida llegó en la madrugada y el destacamento de Protección de Columna “Ernesto Che Guevara”, sin apenas salir el sol, comenzó el movimiento de la gran columna de carros de carga y de combate. Bacallao no se perdonaría jamás, no tener un puesto en esa misión. Cuando conoció de la misma, convenció a un oficial de la sección política de la ATS para que lo llevara al encuentro. Aún eran pocos los kilómetros recorridos. Quería escribir de los caravaneros y esa era la oportunidad.
La incertidumbre por el encuentro de las minas antitanques y las antipersonales direccionales M18A1 Claymore. La permanente vigilancia ante el posible ataque enemigo, el tránsito por los pasos obligados. El ronronear de los vehículos, el olor a combustible recalentado eran la constante diariamente. Viajaba en la cabina de un camión Scania que transportaba una pipa de combustible. Atrás había quedado el entronque de la carretera de Cuito Vié. Se trataba de aprovechar al máximo el día para avanzar en el trayecto, si no había obstáculos y al caer la tarde, se detenía el movimiento. Aumentaba la vigilancia nocturna con exploración con el fuego y el frío arreciaba, en ocasiones los trajes caza cobras eran poco para soportar las bajas temperaturas. Ya la caravana de la Che Guevara está a 60 kilómetros de Menongue, capital de la provincia Cuando Cubango. La UNITA de Jonas Savimbi, había estudiado el terreno y tenía el propósito de evitar el abastecimiento a las tropas cubanas y a su vez tratar de reabastecerse de alimentos, armas y municiones.
Es 19 de octubre del propio año. La noche anterior los fantoches enemigos habían hecho los pozos de tiradores, bien pegados a la carretera para cuando atacaran, buscar el factor sorpresa y evitar que la aviación de apoyo pudiera utilizar sus potencialidades, por lo cerca que estaban a nuestras tropas. Hay emboscada. La bengala lanzada por el personal del pelotón de exploración no deja lugar a dudas. El combate se recrudece. La caravana para su movimiento. Los más experimentados saben que hay que ocupar un lugar debajo de los vehículos y defender las posiciones. Bacallao quiere salir raudo y veloz, pero la correa de su fusil plegable AK49 se traba con la manigueta de la puerta del vehículo. Fracciones de segundo bastaron para que un franco tirador enemigo hiciera blanco. El proyectil penetró por la axila izquierda. Sus pies pisaron la tierra, pero ya sentía el dolor del impacto. Ocupa una posición detrás del neumático delantero derecho. El enemigo está casi al alcance de la mano. Bacallao le dice al chofer, su compañero de viaje: “me dieron”. Con su propia sangre Juan escribiría el reportaje de los caravaneros. El dedo no dejó de oprimir el disparador y casi desfallecido, las últimas balas dejaron su huella a pocos centímetros de su posición. Sus grados de primer teniente quedaron ensangrentados. Horas después, una doctora del puesto médico de Menongue, los puso en las manos de quien cuenta la historia. El reportaje quedó inconcluso. Perdimos a Bacallao combatiendo como un héroe. Un periodista que con su sangre escribió parte de esa historia del pueblo cubano. Nos dejó su ejemplo como persona, como compañero, como profesional y allí, en la redacción donde tantas coberturas salieron de su pluma, sus grados ensangrentados están muy celosamente guardados, con su foto y su historia, para que las nuevas generaciones de periodistas conozcan a este hijo de una familia humilde oriunda del pueblo de Caraballo. Gracias Bacallao por permitirnos conocerte.
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